En pleno tiempo de definiciones en Boca Juniors —entre eliminaciones dolorosas y planificación de cara a 2026— una de las decisiones que late con peso es la conformación del cuerpo técnico que acompañará a Claudio Úbeda en su posible continuidad como entrenador principal.    Tras la reunión entre Juan Román Riquelme y el propio DT, que dejó claro el respaldo presidencial al “Sifón” para conducir el proyecto del año que viene, desde Casa Amarilla surgió otra idea con aroma Xeneize: incorporar un integrante más al cuerpo técnico para reforzar la lectura de los partidos, la voz dentro del banco y la conexión con las raíces del club.       Dos nombres con historia boquense como principales candidatos Las chances que pican más fuerte entre la dirigencia son las de dos exjugadores del club que, además, ya conocen los pasillos de Boca desde que dejaron la ropa de futbolista:   Pablo Ledesma: uno de los referentes de Boca en la década del 2000, con 236 partidos y ocho títulos oficiales, incluidos una Copa Libertadores y varias Copas Sudamericanas.  Después de retirarse, Ledesma volvió al club para trabajar en las divisiones juveniles y hoy está al frente de la Sexta División, donde ha dejado buenas sensaciones formando talentos y reforzando valores Xeneizes.    Leandro Gracián: compañero de Ledesma en Boca a fines de los 2000, mostró su mejor versión como ayudante de campo tras su carrera como jugador. Pasó por la Reserva y por el cuerpo técnico de Primera, donde fue un aporte táctico y de experiencia antes de tomar nuevos desafíos como entrenador principal en el ascenso.    Ambos reúnen no solo pasado en la camiseta azul y oro, sino también la comprensión de lo que implica transmitir el ADN Boca a un plantel que vivió una temporada intensa y necesita consolidarse de cara a los desafíos que se vienen.   La idea detrás de la apuesta: voz boquense en el banco La dirigencia de Boca considera que, más allá de sostener la continuidad de Úbeda —lo cual está casi acordado para 2026—, reforzar su cuerpo técnico con alguien identificado con la historia del club puede ser clave para trabajar mejor dentro de la cancha.    La lectura es clara: los cambios durante los partidos, las lecturas en caliente y la toma de decisiones requieren no solo de jerarquía futbolística, sino también de alguien con presencia, vivencia boquense y la capacidad de transmitir la mentalidad ganadora que caracteriza al club. Ese complemento —cree el Consejo de Fútbol— podría ser Ledesma o Gracián.   Sin embargo, puertas adentro también aparece una lectura incómoda que nadie termina de decir en voz alta: Úbeda, para muchos, no alcanza solo. No porque no tenga capacidad, compromiso o conocimiento del club, sino porque quedó expuesto en los momentos límite, cuando el partido pedía algo más que orden y obediencia. En ese contexto, la búsqueda de un ayudante con peso propio también deja entrever otra cosa: la propia duda de Riquelme, que hoy parece parado en una cornisa fina entre sostener su convicción y admitir que el proyecto necesita respaldo externo. ¿Román sabe exactamente dónde está parado? ¿O sabe, en el fondo, que el banco quedó chico para la magnitud del Boca que pretende? La incorporación de una voz fuerte al cuerpo técnico no sería solo una ayuda para Úbeda: sería, también, una señal de que el presidente empieza a revisar certezas y a recalcular un camino que hoy no luce del todo firme.   En las próximas horas el club podría anunciar a ese “tercer hombre” para acompañar a Úbeda y a Juvenal Rodríguez en la estructura que buscará reforzarse antes del inicio de la pretemporada en enero.   Porque Boca no solo piensa en nombres: piensa en identidad. Porque cuando se arma un cuerpo técnico no se busca un simple asistente…Se busca alma Boca para las trincheras del juego.   Ledesma o Gracián no son candidatos improvisados: son nombres con historia, con sangre azul y oro en las venas. Y si Boca elige uno de ellos, no será solo una decisión táctica…Será una señal de orgullo, pertenencia y memoria boquense. Que ruja el banco. Que pese la camiseta. Que el equipo tenga voces que griten Boca dentro de la cancha.