Del interinato al proyecto a largo plazo Úbeda llegó al primer equipo en condiciones excepcionales tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo y asumió como DT prácticamente de urgencia. Con cuatro partidos como guía, logró tres victorias y una derrota antes del clásico.  Ahora, con el boleto para la Copa Libertadores 2026 en mano y el equipo firmando una buena recta final del Torneo Clausura 2025, la dirigencia decide que no es momento de experimentar: es hora de apostar por continuidad.   Los pilares que inclinaron la balanza El respaldo del plantel: jugadores como Leandro Paredes destacaron públicamente el trabajo de Úbeda, comparándolo incluso con otros grandes entrenadores.  (Podés leer:Paredes: ¨Úbeda trabaja como Scaloni¨ y refuerza el proyecto Boca¨).   El proyecto deportivo: mantener identidad, equilibrio táctico y resultados.   Un contrato vigente: legalmente, el vínculo de Úbeda lo ampara hasta junio de 2026, lo que abre la posibilidad de firmar renovación para todo el año próximo.    ¿Y los desafíos que tiene por delante? * Claro que no todo está resuelto. Los pendientes también existen: * Ganar un título: Boca necesita corona para que la continuidad sea contundente. * Fortalecer plantilla y competir en la Libertadores sin dependencias. * Mantener la comunión vestuario-dirigencia y evitar turbulencias de calendario. * La dirigencia lo sabe: la decisión final no se comunicará antes de diciembre. El año se mide completo.    Hincha xeneize: este es un momento decisivo para el club. Elegir seguir con Úbeda no es sólo firmar un papel. Es apostar por quien condujo el barco en la tormenta y lo trajo a buen puerto. Es creer que el camino no era sólo arreglar el orden, sino continuar construyendo. Y en Boca, cuando se construye fuerte… el futuro sonríe.