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El Vasco baja la euforia: “Todavía no conseguimos nada”

Boca le ganó 2-0 a San Lorenzo, viene de eliminar a San Pablo en el Morumbí y atraviesa su mejor momento del semestre. Arruabarrena disfruta el crecimiento, pero mantiene los pies sobre la tierra: aceptó la ilusión del hincha y recordó que todavía queda media temporada. 

  • 21/09/2026 • 07:23



Boca empieza a dar motivos para ilusionarse. Esta vez no solamente por los resultados, sino también por algunas señales futbolísticas que empiezan a repetirse. Después del golpe de autoridad en Brasil para eliminar a San Pablo de la Copa Sudamericana, el equipo fue al Nuevo Gasómetro y venció 2-0 a San Lorenzo con goles de Leandro Lozano y Miguel Merentiel. Otra prueba superada y, además, una deuda que empezaba a pesar: ganar un clásico y hacerlo como visitante. 

Pero Rodolfo Arruabarrena no quiere que nadie se adelante.

“Estoy muy conforme con todo el equipo. El hincha se puede ilusionar y es normal, pero todavía estamos a mitad de temporada, no conseguimos nada”, sostuvo el Vasco después del triunfo. Y nos parece una postura acertada. Porque nosotros podemos ilusionarnos, claro que sí. Somos hinchas. Pero el entrenador tiene que pensar exactamente de esta manera. 

Boca está mejor.

Eso ya no parece una sensación de dos partidos. El equipo viene mostrando mayor orden, encontró una formación bastante reconocible y algunos futbolistas terminaron consolidándose por rendimiento. Leandro Paredes conduce, Santiago Ascacíbar le aporta una intensidad enorme al mediocampo, Miguel Merentiel vuelve a ser importante arriba y chicos como Leonel Flores y Facundo Herrera dejaron de ser simples proyectos para convertirse en soluciones concretas.

Contra San Lorenzo apareció además algo que Arruabarrena destacó especialmente: fluidez ofensiva incluso sin Tomás Aranda, cuya lesión había dejado a Boca sin uno de los jugadores que mejor conectaban el mediocampo con el ataque. El Vasco valoró que el equipo consiguiera generar juego sin él y pidió sostenerlo en los próximos compromisos. 

Leandro Paredes

Paredes fue todavía más contundente. El capitán habló de un “partido perfecto” y aseguró que el plantel hizo un “clic mental”: entendieron que al juego había que agregarle intensidad y predisposición tanto con pelota como sin ella. También reconoció el trabajo del cuerpo técnico por haberle dado al grupo esa energía que necesitaba. 

Y quizás ahí esté una de las diferencias más importantes de este Boca.

No queremos caer en el exitismo porque hace apenas unas semanas señalábamos problemas que siguen existiendo. El plantel continúa siendo corto en algunos sectores, hubo incorporaciones que todavía no justificaron la inversión realizada y Boca depende demasiado de determinados titulares. Ganar partidos no puede borrar automáticamente todo lo que criticamos.

Pero tampoco sería justo permanecer encerrados en la crítica cuando el equipo mejora.

Arruabarrena está haciendo méritos.

Tomó decisiones que podían resultar incómodas, empezó a elegir por rendimiento y no solamente por nombre, sostuvo a los juveniles cuando respondieron y consiguió que varios futbolistas recuperaran nivel. Villa llegó como una de las grandes apuestas del mercado y hoy Flores puede estar por delante. Herrera apareció y se ganó su lugar. Velasco empezó a crecer. Merentiel volvió a sentirse importante.

Eso es conducción futbolística.

Y el triunfo contra San Lorenzo también tuvo un significado particular para el propio Vasco. En su primera etapa había perdido los tres partidos que dirigió contra el Ciclón. Este domingo consiguió finalmente derrotarlo como entrenador de Boca. 

Ahora aparece otro desafío enorme.

El próximo domingo Boca enfrentará a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina. Arruabarrena ya dejó claro que su equipo deberá estar todavía mejor que frente a San Lorenzo. Después llegará la semifinal de la Copa Sudamericana contra Vasco da Gama, mientras el Xeneize también continúa metido en la pelea del Clausura y en la carrera de la tabla anual. 

Ahí entenderemos mejor hasta dónde puede llegar este equipo.

Para Racing habrá además una ausencia importante: Álvaro Montero fue convocado por la Selección de Colombia. Arruabarrena reveló que Riquelme habló directamente con Néstor Lorenzo, pero el entrenador colombiano explicó que necesita al arquero. El Vasco fue claro: no piensa impedirle representar a su país. 

También hubo una noticia enorme para Leonel Flores. El juvenil fue convocado a trabajar con la Selección Argentina y Arruabarrena contó que Walter Samuel explicó a Boca cuál será el programa que tendrá el delantero. El Vasco celebró que un chico formado en el Predio haya conseguido llamar la atención de Lionel Scaloni y le pidió asumir desde ahora la responsabilidad que implica estar bajo la mirada de la Selección. 

Eso también habla del momento de Boca.

Hace algunos meses discutíamos cómo salir de una crisis futbolística. Hoy tenemos un juvenil observado por Scaloni, otro consolidándose en la defensa, un capitán campeón del mundo manejando el equipo y un entrenador que consiguió darle una identidad bastante más clara.

No ganamos nada todavía. Y precisamente por eso nos gusta escuchar al Vasco decirlo.

Boca lleva años en los que demasiadas veces confundimos una buena racha con haber encontrado definitivamente el camino. Después llegaba un partido decisivo, todo se derrumbaba y nuevamente había que empezar desde cero. Arruabarrena parece querer escapar de esa montaña rusa.

Ahora tiene una semana completa para trabajar por primera vez desde que asumió, después de una seguidilla durísima de encuentros. Y enfrente aparece Racing, en una Copa Argentina donde ya sabemos que cualquier error te manda a casa. 

Nosotros sí podemos ilusionarnos. Queremos hacerlo.

Porque después de tantos golpes finalmente estamos viendo un Boca que empieza a parecernos Boca: competitivo, intenso, con pibes que sienten la camiseta, referentes que se hacen cargo y un entrenador que no necesita vender humo para transmitir confianza.

Pero también compramos el mensaje del Vasco.

Disfrutemos haber eliminado a San Pablo. Disfrutemos haber ido al Nuevo Gasómetro y ganado 2-0. Disfrutemos este crecimiento. Pero todavía no levantamos ninguna copa. Y si este Boca realmente quiere transformar la ilusión en algo grande, el próximo examen ya tiene nombre: Racing.