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Se terminó la rotación: el Vasco pone todo ante San Lorenzo

Después de meterse en las semifinales de la Sudamericana, Boca vuelve a enfocarse en el Clausura. Arruabarrena piensa repetir los once que jugaron en el Morumbí, con Paredes y Delgado desde el arranque. Ya no hay Copa en el medio como excusa: ahora también hay que empezar a ganar en el torneo.

  • 18/09/2026 • 10:28

Boca consiguió lo que necesitaba en Brasil. El empate frente a San Pablo alcanzó para defender la ventaja conseguida en La Bombonera y meternos entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana. Pero el calendario no espera y Rodolfo Arruabarrena ya cambió el chip: el domingo a las 14.45 visitamos a San Lorenzo y esta vez no habrá rotación masiva. 

La idea del Vasco es contundente. Si durante las últimas semanas utilizó el Torneo Clausura para administrar cargas pensando en la Copa, ahora pretende mandar a la cancha prácticamente al mismo equipo que consiguió la clasificación en el Morumbí. No quedaron nuevos lesionados después de la batalla en Brasil y el cuerpo técnico entiende que existe margen suficiente para recuperar a los futbolistas antes del próximo compromiso. 

Y nos parece lógico.

Boca

Porque Boca necesitaba priorizar la Sudamericana y lo entendimos. Incluso aceptamos rotaciones profundas porque había jugadores que venían acumulando demasiados minutos. Pero esa decisión también tuvo un costo: en el campeonato dejamos demasiados puntos por el camino.

Hoy Boca aparece quinto en la Zona A con 14 puntos después de nueve fechas, producto de tres triunfos, cinco empates y una derrota. Está dentro de los puestos de clasificación, pero todavía lejos de poder sentirse cómodo: Unión y Newell's tienen 13 puntos inmediatamente detrás. 

Por eso contra San Lorenzo queremos ver otra cosa.

No un equipo pensando en el partido siguiente. No un once alternativo esperando sobrevivir hasta que vuelvan los titulares. Queremos al mejor Boca disponible intentando ganar un clásico.

La buena noticia es que Leandro Paredes y Milton Delgado terminaron bien físicamente después de la revancha en Brasil. Los dos habían llegado con interrogantes: nuestro capitán todavía no está completamente recuperado de sus problemas físicos y el Chelito venía de una distensión que lo había dejado afuera de la ida. Sin embargo, ambos respondieron y están en condiciones de volver a ser titulares. 

Esto último es especialmente importante.

Durante semanas vimos cuánto cambia Boca cuando Paredes no está o cuando tiene que jugar condicionado. Y también comprobamos lo que significa Delgado para darle piernas, presión y equilibrio al mediocampo. Con Santiago Ascacíbar completando ese sector, Arruabarrena encontró una estructura que hoy parece ser su preferida.

También se sostendría Alan Velasco.

Y acá hay que reconocer una evolución. Lo criticamos mucho cuando estuvo lejos de justificar todo lo que Boca había invertido por él. Era necesario hacerlo porque la camiseta y el precio de una incorporación generan exigencias. Pero durante los últimos partidos empezó a encontrarse con una versión bastante más interesante.

Eso queremos: que los jugadores nos obliguen a cambiar las críticas por elogios.

Arriba seguirían Miguel Merentiel y Leonel Flores. Y la presencia del pibe vuelve a representar una señal que nos gusta. Arruabarrena no parece dispuesto a entregar lugares por currículum. Flores respondió cuando recibió oportunidades y hoy está por encima de futbolistas de mucha mayor experiencia.

Lo mismo sucede con Facundo Herrera.

El juvenil se transformó rápidamente en una alternativa seria para la defensa y el Vasco piensa mantenerlo junto a Lautaro Di Lollo. Después de tantas temporadas en las que miramos permanentemente hacia afuera buscando respuestas, este ciclo está demostrando que algunas estaban en el Predio.

Por eso el probable Boca para visitar al Ciclón sería con Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Milton Delgado; Alan Velasco; Miguel Merentiel y Leonel Flores. 

Prácticamente el Boca ideal del Vasco.

Y eso aumenta la exigencia.

San Lorenzo no atraviesa precisamente su mejor momento. Está décimo en nuestra zona con 11 puntos y viene de empatar 1-1 frente a Independiente en el comienzo del nuevo ciclo de Rubén Darío Insúa. El propio entrenador reconoció que todavía necesita tiempo para construir el equipo que pretende y señaló como objetivo inmediato meterse en los playoffs. 

Pero es San Lorenzo-Boca.

Y los clásicos rara vez respetan demasiado el momento de cada uno.

Además, Boca tiene otra deuda que ya empieza a hacerse demasiado grande: ganar esta clase de partidos. Durante la etapa de Riquelme como dirigente, Boca disputó 51 clásicos frente a los otros cuatro grandes y ganó 12, mientras que Arruabarrena tampoco tiene buenos antecedentes históricos frente al Ciclón: perdió los tres enfrentamientos de su primer ciclo. En su actual etapa, el único clásico hasta ahora fue el empate 1-1 ante Racing. 

No significa que esos números determinen lo que ocurrirá el domingo. Pero sí muestran otra cosa que Boca tiene que empezar a corregir.

La clasificación contra San Pablo fue importante y merece disfrutarse. El equipo lleva además trece partidos invicto y empieza a encontrar una estabilidad que hace algunas semanas parecía lejana.  Ahora hay que transformar esa recuperación en resultados también dentro del campeonato.

Porque competir en tres frentes es una buena noticia mientras realmente compitamos en los tres.

Ya aceptamos que el Vasco administrara recursos cuando el calendario era asfixiante. Ahora aparece una semana diferente, sin necesidad inmediata de guardar medio equipo y con prácticamente todos los titulares disponibles.

Entonces se acabó la rotación.

El domingo queremos al Boca que se ganó un lugar entre los cuatro mejores de la Sudamericana, pero con una obligación nueva: demostrar que la Copa no es el único lugar donde puede hacerse fuerte. En el Clausura dejamos puntos de sobra y un clásico siempre ofrece una oportunidad perfecta para empezar a recuperarlos.