La historia que Boca necesitaba cerrar este jueves tendrá un capítulo más. El Tribunal de Disciplina de la AFA postergó la resolución del reclamo presentado por Vélez y remitió el expediente a una sesión especial del Comité Ejecutivo. Según informó TyC Sports, la decisión definitiva se conocería el próximo martes 22 de septiembre.  Así que todavía no podemos decir oficialmente que todo terminó. Y esto es importante porque en las últimas horas circularon informaciones que daban por hecho que el reclamo del Fortín sería rechazado. Incluso se informó que internamente existiría un dictamen favorable a Boca. Sin embargo, el boletín definitivo todavía no fue publicado y el Tribunal decidió postergar la comunicación formal. Por lo tanto, hasta que aparezca la resolución, corresponde mantener la cautela.  Lo que sí continúa siendo oficial es que Boca está programado para enfrentar a Racing el domingo 27 de septiembre por los cuartos de final de la Copa Argentina. La propia AFA mantiene ese encuentro dentro de su calendario, aunque todavía sin horario ni estadio confirmados.  Eso permite entender también hacia dónde parece encaminarse la historia. Pero después de todo lo ocurrido, nosotros preferimos esperar el papel firmado. El origen del conflicto ya es conocido. Boca eliminó a Vélez por penales después de igualar 0-0 en Córdoba, pero en la planilla aparecieron seis extranjeros: Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa, Carlos Palacios, Enner Valencia y Ángel Romero. El convenio vigente permite registrar seis extranjeros en el plantel, pero establece que solamente cinco pueden firmar la planilla de un mismo encuentro. Romero fue el único de los seis que no ingresó.  Vélez utilizó esa irregularidad para presentar una protesta formal y pedir que se considerara una alineación indebida, que Boca perdiera el encuentro y que el Fortín avanzara a cuartos. Su argumento central es que la infracción se produjo desde el momento en que Romero quedó incluido y disponible para el cuerpo técnico, independientemente de que después no haya ingresado.  Boca presentó su descargo después de que el Tribunal le otorgara cinco días para responder.  Ahora habrá que esperar cuatro días más. Y queremos detenernos ahí porque, después de varias notas hablando de este tema, no tiene demasiado sentido volver a repetir todas las críticas que ya hicimos contra la dirigencia. Nuestra posición está clara. Pero cada día adicional que Boca permanece pendiente de esta resolución demuestra la dimensión de aquel error. Los jugadores eliminaron a Vélez dentro de la cancha el 2 de septiembre. Estamos a 18 y todavía hablamos de si aquella clasificación quedará definitivamente ratificada. Todo por una planilla. No por un penal polémico. No por una cuestión interpretativa ocurrida durante el partido. No porque un futbolista haya engañado al árbitro. Por haber incluido seis extranjeros cuando podían aparecer cinco. La dirigencia presidida por Juan Román Riquelme puede terminar teniendo razón en su defensa y Boca puede conservar —como todo indica— el lugar que consiguió deportivamente. Pero eso no convierte en correcta la actuación administrativa que originó el expediente. Son dos cuestiones diferentes. Y tampoco hay que cargar esta historia sobre Arruabarrena o los jugadores. La responsabilidad de un entrenador es decidir quién juega, cómo juega y qué cambios realiza. Un club profesional tiene que contar con personas encargadas de advertirle qué futbolistas están reglamentariamente habilitados para integrar una planilla. Precisamente para eso existe una estructura alrededor del plantel. Ahora el desenlace quedó peligrosamente cerca del siguiente partido. Si la resolución efectivamente se conoce el martes 22, quedarán solamente cinco días hasta el duelo previsto contra Racing. El equipo de Arruabarrena seguirá preparándose para ese encuentro porque ése es hoy el partido que figura oficialmente en la programación de AFA, pero la confirmación jurídica de la clasificación llegará prácticamente sobre la fecha.  Una situación completamente evitable. También existe un antecedente reciente que puede resultar relevante, aunque no es idéntico. En el fútbol femenino, Lanús reclamó contra Belgrano por haber realizado seis modificaciones. El Tribunal reconoció la infracción, pero rechazó equipararla automáticamente con una “alineación indebida” y mantuvo el resultado porque la futbolista involucrada estaba correctamente registrada y habilitada. El propio fallo dejó en claro que las circunstancias jurídicas de cada caso deben analizarse específicamente.  Por eso tampoco corresponde anunciar anticipadamente cómo terminará Boca-Vélez. Podemos hablar de señales favorables. Podemos señalar que AFA ya tiene programado Boca-Racing. Podemos contar que existen versiones sobre un dictamen que mantendría la clasificación. Pero el fallo oficial todavía no está publicado. Y después de semejante desprolijidad inicial, lo último que necesitamos es adelantarnos nuevamente. El martes 22 debería terminar la novela. Nosotros esperamos que se confirme lo que Boca consiguió jugando y que podamos empezar a pensar exclusivamente en Racing. Pero, cualquiera sea la resolución, quedará una enseñanza que la dirigencia debería tomar muy en serio. Boca ganó su clasificación en la cancha y probablemente termine conservándola. Lo que nunca debió ocurrir es que, más de dos semanas después, todavía necesitáramos un escritorio para confirmarla.