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Día clave para Boca: hoy se define el reclamo de Vélez

El Tribunal de Disciplina de la AFA dará a conocer esta tarde su resolución por los seis extranjeros que Boca incluyó en la planilla de Copa Argentina. Vélez pretende quedarse con la clasificación, mientras el Xeneize sostiene que no existió ventaja deportiva porque Ángel Romero no ingresó. Después de dos semanas de incertidumbre por un error dirigencial evitable, finalmente llegará el fallo.

  • 17/09/2026 • 08:21

Llegó el día. Quince días después de que Boca eliminara a Vélez por penales en el Mario Alberto Kempes, el Tribunal de Disciplina de la AFA tiene previsto resolver esta tarde el reclamo presentado por el Fortín. De esa decisión dependerá si nuestra clasificación a los cuartos de final queda definitivamente ratificada o si prospera el pedido de Vélez para quedarse con la serie. 

Y para nosotros hay dos cuestiones que deben mantenerse separadas.

La primera es deportiva: queremos que Boca siga en la Copa Argentina porque la clasificación la ganó dentro de la cancha. Después del 0-0, el equipo de Rodolfo Arruabarrena se impuso 4-3 en los penales y Álvaro Montero fue determinante en la definición. Los jugadores hicieron su trabajo y consiguieron el pase. 

La segunda es dirigencial. Y ningún fallo favorable debería utilizarse para borrar lo que ocurrió.

Boca incluyó en aquella planilla a Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa, Carlos Palacios, Enner Valencia y Ángel Romero. La normativa establece que pueden registrarse hasta seis extranjeros en el plantel, pero solamente cinco están habilitados para firmar la planilla de un partido oficial. Romero fue el único de los seis que no ingresó. 

Ese fue el error que abrió todo este conflicto.

Vélez sostiene que no importa que Romero haya permanecido en el banco porque la infracción se habría producido desde el momento en que el paraguayo quedó incluido en la planilla oficial. Por eso pidió que se considere que hubo alineación indebida, que Boca pierda el encuentro y que se registre un 3-0 favorable al Fortín. 

Boca presentó una defensa completamente diferente. El argumento central pasa por la inexistencia de una ventaja deportiva: nunca hubo seis extranjeros jugando y Romero permaneció los 90 minutos como suplente. Además, el club reunió antecedentes en los que irregularidades administrativas terminaron con multas o apercibimientos y no con la modificación del resultado. 

Y durante estos días apareció un antecedente que puede resultar importante.

En un partido del fútbol femenino, Belgrano realizó seis modificaciones frente a Lanús y el Granate presentó una protesta por “alineación indebida”. El Tribunal rechazó esa figura, mantuvo el resultado obtenido dentro de la cancha y aplicó una multa al club cordobés. No es exactamente el mismo caso, pero Boca puede utilizarlo para reforzar la idea de que una infracción administrativa no necesariamente debe modificar un resultado deportivo. 

Ahora decidirá el Tribunal.

Pero nosotros no vamos a cambiar nuestra posición según lo que diga el boletín.

Si Boca mantiene la clasificación, será una gran noticia. Respiraremos tranquilos porque podremos pensar definitivamente en Racing y porque los jugadores conservarán algo que consiguieron legítimamente dentro del campo.

Eso no convertirá el error dirigencial en un acierto.

Y este punto es importante porque durante dos semanas vimos cómo una equivocación absolutamente evitable puso en discusión una clasificación. Boca debería haber estado preparando con normalidad los cuartos de final. En cambio, terminamos hablando de abogados, reglamentos, expedientes y tribunales.

Juan Román Riquelme sostuvo desde el comienzo que los partidos se ganan en la cancha. Como hinchas de Boca, esperamos que ese criterio prevalezca y que la clasificación se mantenga.

Pero el presidente también conduce la estructura que permitió que esto ocurriera.

Eso no significa afirmar que Riquelme confeccionó personalmente la planilla. No sabemos quién fue el responsable material de controlar los nombres y tampoco corresponde inventarlo. Lo que sí podemos exigir es que una institución de la dimensión de Boca tenga profesionales encargados de impedir semejantes equivocaciones.

Porque esta vez podemos salir bien parados.

¿Y la próxima?

Ese es el aprendizaje que debería quedar independientemente de la resolución. Boca no puede exponerse a perder en un escritorio lo que sus jugadores consiguieron dentro de una cancha por no controlar correctamente una planilla.

Además, el calendario ya está esperando. La programación publicada por TyC Sports mantiene a Racing-Boca para el 27 de septiembre por los cuartos de final, aunque la controversia disciplinaria todavía debe quedar formalmente resuelta. 

Por eso esta tarde finalmente podremos cerrar —o abrir todavía más— una historia que nunca debió existir.

No hace falta volver a recorrer cada detalle ni repetir toda la crítica que hicimos desde el primer día. La dirigencia cometió el error, Vélez utilizó su derecho a reclamar, Boca presentó su defensa y ahora corresponde esperar la decisión institucional.

Pero hay algo que sí queremos dejar marcado antes de conocerla.

Si el Tribunal ratifica nuestra clasificación, festejaremos que Boca siga en la Copa. No festejaremos haber zafado de un problema que nosotros mismos generamos. Una cosa es que la sanción no amerite eliminarnos y otra muy distinta que aquello que hizo la dirigencia haya estado bien.

Hoy sabremos cuál de las dos camisetas estará oficialmente frente a Racing.

Y ojalá sea la nuestra. Porque Boca ya ganó ese derecho en la cancha. Ahora necesitamos que el Tribunal lo confirme y que, puertas adentro, alguien haya entendido que un club como el nuestro no puede volver a quedar pendiente de un fallo por un error administrativo tan evitable.