Rodolfo Arruabarrena volvió a tomar una decisión fuerte con uno de los chicos del Predio. Lautaro Bianco no fue convocado para el triunfo 3-1 ante Central Córdoba, pese a que Boca presentó un equipo profundamente alternativo pensando en la revancha frente a San Pablo. Y como su ausencia llamó la atención, el Vasco decidió despejar cualquier especulación: “Es una decisión futbolística”.  No hubo lesión. No hubo inconveniente disciplinario. Tampoco apareció alguna situación extraña detrás de la ausencia. El entrenador simplemente consideró que otros futbolistas estaban por delante. Y nos parece bien que lo diga así. Venimos destacando muchísimo una característica de este nuevo ciclo de Arruabarrena: volvió a mirar hacia abajo. Facundo Herrera se metió en Primera y hoy ya recibe ovaciones de La Bombonera, Matías Satas tuvo su debut, Leonel Flores consiguió minutos importantes y frente a Central Córdoba llegó también el estreno de Rodrigo Bacidalupe. El Vasco está demostrando que no tiene miedo de utilizar juveniles.  Precisamente por eso su decisión con Bianco tiene todavía más valor. Darles lugar a los chicos no significa regalarles el lugar. El Predio tiene que ser una herramienta para el primer equipo, pero ningún juvenil debería jugar solamente porque es juvenil. Si Arruabarrena considera que uno está preparado, que lo ponga. Si cree que necesita seguir trabajando, que espere. Y si otro compañero está mejor, que juegue el otro. Esa competencia también forma futbolistas. Bianco es uno de los mediocampistas jóvenes que viene trabajando dentro de la órbita del plantel profesional y aparecía como una alternativa posible en una semana en la que Boca necesitaba administrar muchísimo las cargas. Sin embargo, el entrenador optó por otros nombres y ni siquiera lo incluyó entre los suplentes ante el conjunto santiagueño.  La situación podía generar interrogantes porque el contexto parecía ideal para verlo. Arruabarrena realizó nueve modificaciones respecto del equipo que había comenzado contra San Pablo. Solamente Lautaro Blanco y Tomás Belmonte mantuvieron su lugar. Además, Camilo Rey Domenech estaba lesionado y el cuerpo técnico decidió ampliar las alternativas con juveniles como Bacidalupe y Lautaro Mendieta.  Aun así, Bianco quedó afuera. Por eso era necesaria la explicación del entrenador. Y también sirve para evitar uno de los errores que muchas veces cometemos alrededor de Boca: transformar rápidamente a cualquier chico del Predio en una futura estrella y después exigirle como si llevara cien partidos en Primera. No. Hay que acompañarlos. Herrera está jugando porque respondió. Flores consiguió oportunidades porque cada vez que apareció mostró desparpajo. Satas empezó a tener contacto con Primera y deberá seguir creciendo. Bacidalupe debutó ante Central Córdoba y ahora tendrá que demostrar todos los días que merece otra oportunidad. Con Bianco tiene que ocurrir exactamente lo mismo. Arruabarrena fue muy gráfico cuando habló justamente de Bacidalupe después del 3-1. Destacó que el delantero tiene ese espíritu de correr todas las pelotas y valoró el “hambre” que están mostrando los chicos, pero inmediatamente puso la responsabilidad sobre ellos: dependerá de cada uno que aparezcan nuevas oportunidades.  Esa frase explica bastante bien el método. El Vasco abre la puerta. Después hay que atravesarla. Y esto también marca una diferencia respecto de la idea de que los juveniles solamente sirven cuando Boca está lleno de lesionados o necesita vender. Nosotros queremos que el Predio tenga protagonismo real. Pero protagonismo real significa competencia, exigencia y meritocracia futbolística, no lugares asegurados. Bianco tendrá que seguir trabajando. Nada más. No quedar convocado para un partido no significa que Arruabarrena haya dejado de considerarlo definitivamente. Mucho menos cuando el entrenador viene observando permanentemente a los futbolistas de Reserva y ya demostró que está dispuesto a mover piezas cuando encuentra respuestas. El mejor ejemplo está en Herrera. Hace poco tiempo parecía simplemente otro chico que podía sumar algunos minutos. Aprovechó su oportunidad, sostuvo el rendimiento y terminó jugando un partido de cuartos de final de Copa Sudamericana contra San Pablo con La Bombonera coreando su apellido. Ese es el camino. Además, la victoria frente a Central Córdoba terminó respaldando las elecciones del entrenador. Boca ganó 3-1 con un equipo alternativo, Ángel Romero convirtió dos goles, Enner Valencia hizo el primero desde su llegada y varios futbolistas que venían teniendo poca participación aprovecharon la oportunidad.  Arruabarrena consiguió algo que veníamos reclamando: ampliar la cantidad de jugadores en los que puede confiar. Ahora llega San Pablo y cambia nuevamente el escenario. Boca viajará al Morumbí con el 1-0 conseguido en La Bombonera y el Vasco ya anticipó que no piensa ir a Brasil simplemente a defender la ventaja: “Somos Boca y tenemos que ganar”.  Bianco tendrá que esperar. Y no hay ningún drama en eso. Nos gusta que el Vasco mire al Predio, pero nos gusta todavía más que no regale camisetas. Los pibes tienen que tener oportunidades porque Boca los forma para eso. Después, como Herrera, Flores o cualquiera de los que vienen empujando, deberán demostrar que están preparados. En Boca el apellido no debería alcanzar, sea una incorporación millonaria o un juvenil: el lugar se gana jugando.