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El Vasco valoró el triunfo, pero avisó: “Solo ganamos 90 minutos”

​Arruabarrena destacó la seriedad y la solidez de Boca en el 1-0 ante San Pablo, aunque evitó cualquier triunfalismo. El Xeneize sacó una ventaja mínima en La Bombonera y ahora tendrá que sostenerla en el Morumbí para meterse en semifinales.

  • 09/09/2026 • 08:20



Boca hizo lo que tenía que hacer en La Bombonera: ganó. No sobró nada, tampoco fue una exhibición, pero en una serie cerrada y pesada como la de San Pablo, el 1-0 tiene valor. Rodolfo Arruabarrena lo entendió perfectamente y, lejos de exagerar el resultado, puso el foco en algo mucho más importante: la serie está abierta y todavía falta lo más difícil. 

El Vasco destacó especialmente la “seriedad” con la que Boca afrontó el partido y dejó una frase que resume lo que se vivió en Brandsen 805: para él, fue “más un partido de Copa Libertadores que de Sudamericana”. No por la competencia, claro, sino por el peso de los clubes, la tensión, el respeto entre ambos y un desarrollo extremadamente táctico. 

Y en eso tiene razón.

No fue una noche para lujos. Fue una noche para no equivocarse.

San Pablo arrancó mejor, intentó manejar la pelota y durante algunos minutos obligó a Boca a acomodarse. Pero el equipo fue creciendo, encontró mayor control con el correr del partido y terminó reduciendo muchísimo el peligro brasileño. Arruabarrena remarcó justamente eso: en el segundo tiempo prácticamente no recordó situaciones claras del rival. 

Eso merece ser reconocido.

Venimos marcando desde hace semanas una de las mayores falencias de este Boca: la dificultad para cerrar los partidos. Pasó contra Newell’s, pasó en Mendoza y ocurrió en otras noches en las que el equipo terminó pagando por retroceder demasiado, perder el control o conceder oportunidades evitables.

Esta vez no.

Boca se puso en ventaja y después supo defenderla sin convertirse en un equipo desesperado. No regaló el área, no se desordenó y entendió que en una llave internacional también hay momentos en los que hay que saber sufrir sin perder la cabeza.

Eso es crecimiento.

No significa que ahora todo esté solucionado. Tampoco vamos a transformar un 1-0 en la actuación perfecta porque no lo fue. Hubo momentos donde faltó profundidad y Boca podría haber intentado lastimar un poco más aprovechando que jugaba en casa. La ventaja es buena, pero sigue siendo mínima.

Y justamente Arruabarrena fue el primero en reconocerlo.

“Solo hemos ganado los primeros 90”, resumió el entrenador, dejando en claro que no piensa viajar a Brasil creyendo que la clasificación está conseguida. La revancha será el próximo martes en el Morumbí y ahí Boca deberá enfrentar una de sus cuentas pendientes más importantes de todo el ciclo: competir con autoridad como visitante. 

Nosotros también tenemos que entenderlo así.

Ganamos una batalla. Nada más.

Claro que preferimos viajar con un gol de ventaja antes que hacerlo empatados o perdiendo. Pero San Pablo en su cancha seguramente será otro equipo. Tendrá la obligación de buscar el resultado, adelantará líneas y pondrá a Boca en escenarios que anoche prácticamente no aparecieron.

Ahí veremos cuánto aprendió este equipo.

Porque el gran desafío no será simplemente defender el 1-0 durante noventa minutos. Si Boca viaja al Morumbí pensando solamente en resistir, puede meterse solo en un problema. Necesitamos un equipo que sepa cuándo juntarse, pero también cuándo salir. Que aproveche los espacios. Que tenga personalidad para tocar la pelota cuando el estadio empuje al rival.

La mejor manera de defender una ventaja no siempre es meterse atrás.

Y el propio Vasco dio una señal interesante cuando dijo que Boca irá a Brasil “con nuestras armas”. Eso queremos. No un equipo suicida, pero tampoco uno que entregue campo desde el primer minuto y espere que el reloj haga el trabajo. 

Primero, de todas maneras, está Central Córdoba.

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Arruabarrena recordó que Boca tiene antes un partido por el torneo local y que necesita sumar de a tres en La Bombonera. Después llegará el momento de analizar cargas físicas, recuperar jugadores y preparar específicamente la revancha. 

Será importante administrar bien.

Paredes viene de una molestia muscular, varios jugadores acumularon minutos importantes y Boca no puede llegar al Morumbí con sus piezas principales fundidas. Al mismo tiempo, tampoco puede regalar el campeonato. El Vasco tendrá que encontrar ese equilibrio que tantas veces reclamamos cuando hablamos de un plantel que todavía muestra diferencias demasiado grandes entre titulares y suplentes.

Pero hoy corresponde reconocer lo que se hizo bien.

Boca enfrentó a un rival pesado, ganó el primer chico y mantuvo el arco en cero. En una serie internacional, ese último detalle vale muchísimo. Un gol nuestro en Brasil obligaría a San Pablo a convertir al menos dos para llevar la llave a los penales.

La ventaja existe.

Ahora hay que saber usarla.

Arruabarrena no se dejó llevar por la euforia y eso también nos gusta. Después de algunos partidos en los que Boca se complicó solo, esta vez el entrenador vio un equipo serio y lo reconoció, pero inmediatamente recordó que todavía quedan otros 90 minutos.

Ese tiene que ser el mensaje.

Podemos festejar el 1-0 porque Boca cumplió en nuestra casa. Podemos valorar la solidez porque hacía falta. Pero nadie ganó todavía la clasificación. El Vasco lo entendió mejor que nadie: Boca sacó una ventaja, ahora tiene que ir al Morumbí y demostrar que también sabe defenderla jugando, no solamente resistiendo.