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AFA le da aire a Boca, pero el error dirigencial no se borra

Desde la AFA dejaron trascender que el reclamo de Vélez tendría pocas chances de prosperar porque Ángel Romero, el sexto extranjero incluido en la planilla, no ingresó. Boca podría conservar la clasificación y recibir apenas una sanción administrativa. Eso aliviaría al equipo, pero no borra el error de una dirigencia que puso en riesgo algo ganado en la cancha.

  • 08/09/2026 • 15:29

Después de varios días de incertidumbre, apareció la primera señal concreta que puede llevar tranquilidad a Boca. Desde la AFA consideran que el reclamo presentado por Vélez por la inclusión de seis extranjeros en la planilla de los octavos de final de la Copa Argentina no debería terminar modificando el resultado deportivo. La razón principal es que Ángel Romero, el sexto futbolista foráneo, permaneció en el banco y no disputó ningún minuto. 

La postura que circula dentro de la Asociación es clara: una cosa sería haber utilizado seis extranjeros dentro del partido y otra haber cometido un error administrativo en la confección de la planilla. Bajo esa interpretación, Boca podría recibir una multa o un apercibimiento, pero mantendría la clasificación conseguida por penales ante Vélez. Todavía no existe un fallo oficial y el Tribunal de Disciplina será quien tenga la última palabra. 

Para nosotros, sería un enorme alivio.

Porque Boca ganó el partido en la cancha y los jugadores no tuvieron absolutamente nada que ver con este problema. Álvaro Montero terminó siendo determinante en los penales, el equipo consiguió avanzar y sería durísimo que todo eso se perdiera por una equivocación administrativa ajena al plantel.

Pero que el desenlace pueda ser favorable no transforma el error en algo menor.

Ese es el punto que no queremos perder ahora que desde AFA aparece una salida favorable.

Boca presentó una planilla con Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa, Carlos Palacios, Enner Valencia y Ángel Romero. Seis extranjeros cuando el convenio vigente establece que pueden registrarse seis en el plantel, pero solamente cinco firmar la planilla de un partido oficial. Cinco de ellos tuvieron participación efectiva y Romero quedó entre los suplentes. 

Vélez se agarró precisamente de esa diferencia. Para el Fortín, la infracción se consumó en el momento en que Romero fue incluido en la nómina, independientemente de que después no ingresara. Por eso pidió que se considere alineación indebida y que el encuentro se le otorgue por 3-0. 

La discusión jurídica seguirá.

Lo novedoso ahora es que la interpretación que comienza a aparecer desde AFA favorece claramente a Boca.

Según las fuentes citadas, el concepto sería que los partidos deben resolverse en la cancha salvo situaciones excepcionalmente graves y que un error administrativo sin ventaja deportiva no justificaría una sanción tan extrema como eliminar a un equipo. 

Bienvenido sea si finalmente ése es el criterio.

Pero tampoco vamos a caer en la trampa de transformar una posible salvación en una reivindicación de la dirigencia.

Porque acá siguen existiendo dos discusiones distintas.

Una es si Boca merece perder el partido. Nosotros creemos que sería desproporcionado castigar deportivamente a un equipo cuando el sexto extranjero ni siquiera entró y no existió una ventaja concreta dentro del campo.

La otra discusión es cómo Boca llegó a necesitar esa defensa.

Y ahí seguimos exactamente en el mismo lugar.

Una dirigencia del tamaño de Boca tiene que tener una estructura administrativa capaz de controlar algo tan elemental antes de entregar una planilla. Hay empleados, responsables del fútbol profesional, dirigentes y áreas legales justamente para que estas situaciones no ocurran.

No hacía falta esperar una interpretación del Tribunal.

Había que evitar el problema.

Por eso, si finalmente el reclamo de Vélez es rechazado, nosotros vamos a respirar tranquilos por Boca, no por quienes cometieron el error. Son cosas muy diferentes.

Juan Román Riquelme minimizó desde el comienzo la situación con la idea de que los partidos se ganan en la cancha. Y probablemente ese mismo principio termine siendo uno de los fundamentos que mantengan a Boca en la Copa. Pero gobernar un club también significa impedir que una clasificación conseguida en la cancha quede durante dos semanas pendiente de un escritorio.

Ese costo ya existió.

El Tribunal le dará vista a Boca para que presente su descargo y, según anticipó Fabián Berlanga, presidente de Vélez, la resolución podría conocerse el jueves 17 de septiembre, apenas diez días antes del encuentro de cuartos de final frente a Racing. 

Hasta entonces habrá que esperar.

Y también conviene no adelantarnos: por más que desde AFA exista una postura favorable, el fallo todavía no salió. Vélez presentó argumentos reglamentarios y el Tribunal deberá decidir cómo interpreta la diferencia entre incluir a un futbolista en la planilla y utilizarlo efectivamente durante el partido. 

Si Boca conserva la clasificación, será lo que todos queremos.

Pero no confundamos alivio con mérito.

La AFA puede terminar diciendo que el error no alcanza para sacar a Boca de la Copa. Perfecto. Lo que ninguna resolución va a poder decir es que el error no existió. Y ese papelón administrativo sigue siendo responsabilidad de una dirigencia que puso innecesariamente en discusión una clasificación que los jugadores ya habían ganado dentro de la cancha.