Llegó la hora de dejar de administrar cargas y empezar a jugar por algo grande. Boca recibe esta noche a San Pablo desde las 21.30 en La Bombonera, por la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, y Rodolfo Arruabarrena prepara prácticamente todo lo mejor que tiene disponible. Después de la rotación frente a Gimnasia de Mendoza, solamente repetirían tres futbolistas desde el arranque: Álvaro Montero, Tomás Belmonte y Alan Velasco.  La noticia más importante es el regreso de Leandro Paredes. Nuestro capitán dejó atrás la molestia en el isquiotibial izquierdo que había encendido las alarmas frente a Vélez y volverá a estar desde el inicio. En un partido de esta magnitud, su presencia cambia todo: Boca necesita alguien que maneje los tiempos, que pida la pelota cuando queme y que ordene a un equipo que por momentos todavía juega demasiado acelerado o se parte con facilidad.  A su lado estarán Santiago Ascacíbar y Belmonte. Sin Milton Delgado, el Vasco apuesta por un mediocampo más físico, con capacidad para recuperar y llegar al área. Pero también será fundamental que no quede todo el juego en los pies de Paredes. Si San Pablo logra aislarlo, Boca necesitará que Velasco aparezca entre líneas y que los volantes tengan personalidad para darle continuidad a cada posesión. En defensa aparece una de las pocas dudas. Facundo Herrera corre con ventaja para acompañar a Lautaro Di Lollo, aunque Marco Pellegrino sigue siendo una posibilidad. Herrera convenció en sus primeras actuaciones y empezó a ganar terreno en un puesto que todavía no tenía un dueño absoluto. Leandro Lozano irá por derecha y Lautaro Blanco recuperará el lateral izquierdo.  Nos gusta que el Vasco premie a quien responde. Herrera llegó desde abajo, tuvo su oportunidad y no se achicó. En Boca los lugares tienen que ganarse así. No por nombre, contrato o antecedentes, sino por rendimiento. Si un pibe está mejor, tiene que jugar. Arriba también habrá cambios importantes. Miguel Merentiel volverá a ser el nueve titular después de que los 90 minutos de Enner Valencia en Mendoza no terminaran de convencer al cuerpo técnico. Hoy la Bestia sigue siendo la referencia más confiable del ataque, incluso atravesando un semestre irregular.  La decisión más discutible vuelve a aparecer por uno de los costados. Sebastián Villa mantiene ventaja sobre Leonel Flores y sería titular. Venimos de hablar justamente de esto: la dirigencia volvió a buscar a Villa después de una primera etapa cargada de conflictos y antecedentes que hacían que su regreso necesitara una explicación deportiva extraordinaria. Hasta ahora esa explicación no apareció. Si Arruabarrena lo elige esta noche por encima de Flores, entonces Villa tiene una oportunidad enorme para empezar a responder. Porque ya no alcanza con decir que puede desequilibrar. Hay que hacerlo. Flores, en cambio, quedaría en el banco pese a que cuando le tocó entrar mostró atrevimiento y capacidad para romper partidos. El Vasco parece inclinarse por la experiencia de Villa para una noche copera, una apuesta comprensible desde la lógica del entrenador, pero que también pone una exigencia enorme sobre el colombiano.  Alan Velasco será otro de los nombres fuertes del ataque. Viene creciendo, convirtió ante Gimnasia y empezó a mostrar algo más parecido al futbolista que Boca fue a buscar. Hoy tiene una oportunidad que vale muchísimo más que cualquier partido del campeonato. Con Aranda afuera por lesión, Velasco pasó a ocupar un rol central en la generación de juego y esta noche deberá confirmar esa evolución frente a un rival de otra jerarquía.  De esta manera, el equipo que prepara Arruabarrena sería con Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera o Marco Pellegrino, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Tomás Belmonte, Alan Velasco; Miguel Merentiel y Sebastián Villa.  No hay demasiadas excusas. El Vasco cuidó futbolistas en Mendoza precisamente pensando en este partido. Paredes llega recuperado, los titulares descansaron y La Bombonera estará empujando. San Pablo merece respeto, tiene historia y jerarquía, pero Boca juega la ida en su casa y después tendrá que definir en el Morumbí.  Eso obliga a entender perfectamente el escenario. Boca no necesita salir desesperado, pero tampoco puede jugar pensando desde el minuto uno en proteger un empate. Hay que intentar construir una ventaja. El equipo arrastra una deuda importante como visitante y la revancha será justamente en Brasil. Cuanto más pueda resolver esta noche, menos tendrá que sufrir una semana después. Y para eso necesitamos que aparezcan los nombres importantes. Paredes tiene que conducir. Ascacíbar, imponer intensidad. Velasco, confirmar que está creciendo. Merentiel, volver a lastimar. Y Villa, si finalmente es elegido, demostrar dentro de la cancha por qué el técnico insiste con él. El partido comenzará a las 21.30, será dirigido por el chileno Piero Maza y se jugará en una Bombonera que seguramente volverá a vivir una de esas noches que explican por qué Boca es distinto.  El Vasco ya decidió dejar la rotación atrás y poner casi todo lo mejor que tiene. Ahora les toca a los jugadores. Porque esta noche no queremos un Boca que simplemente compita: queremos un Boca que haga sentir la localía y empiece a construir en nuestra casa el pase a semifinales.