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Boca lo tenía ganado y se le escapó en la última

​El Xeneize empató 2-2 con Gimnasia de Mendoza después de estar dos veces arriba en el marcador. Alan Velasco y Kevin Zenón hicieron los goles, pero Esteban Fernández lo igualó a los 48 del segundo tiempo. Con San Pablo a la vuelta de la esquina, Boca dejó dos puntos que ya parecían en el bolsillo.

  • 06/09/2026 • 08:13



Boca volvió de Mendoza con una sensación amarga. No porque el empate ante Gimnasia sea necesariamente un desastre en sí mismo, sino por cómo se dio. El equipo de Rodolfo Arruabarrena estuvo dos veces arriba, tuvo momentos en los que parecía controlar el partido y terminó recibiendo el 2-2 cuando quedaban apenas segundos para el final. Otra vez, un partido que estaba para cerrar terminó complicándose más de la cuenta. 

El Vasco había decidido cuidar buena parte de la estructura pensando en San Pablo y presentó un equipo alternativo. La formación tuvo a Álvaro Montero; Dylan Gorosito, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Matías Satas; Tomás Belmonte, Camilo Rey Domenech y Kevin Zenón; Alan Velasco, Leonel Flores y Enner Valencia. La apuesta era lógica: preservar titulares antes de uno de los partidos más importantes del semestre sin resignar competitividad en el Clausura. 

Y Boca arrancó bien. A los 16 minutos Alan Velasco abrió el marcador y nos puso en ventaja. Era una buena noticia por duplicado: por el resultado y porque Velasco necesitaba volver a aparecer con peso en ataque. Pero la alegría duró muy poco. Apenas dos minutos después, Ignacio Sabatini aprovechó una acción de Gimnasia y puso el 1-1. 

El partido quedó abierto y Boca volvió a golpear antes del descanso. A los 37 minutos, Kevin Zenón apareció para marcar el 2-1 después de una asistencia de Dylan Gorosito. El VAR revisó la acción y Darío Herrera finalmente convalidó el gol. Poco después, Velasco estuvo muy cerca de estirar la diferencia con un remate que terminó pegando en el palo. Boca pudo irse al vestuario con una ventaja mayor, pero no lo consiguió. 

Y ahí aparece una de las claves de lo que terminó ocurriendo.

Cuando un partido de visitante te ofrece la oportunidad de liquidarlo, hay que hacerlo. Boca tuvo situaciones y consiguió ponerse nuevamente arriba, pero nunca terminó de cerrar el encuentro. Eso permitió que Gimnasia siguiera vivo, empujara durante el segundo tiempo y nos obligara a defender cada vez más cerca de Montero.

El Lobo mendocino llegó incluso a marcar el empate a los 25 del complemento por Sabatini, aunque el VAR terminó anulando la jugada. Parecía una advertencia suficiente. Boca había recibido el aviso y todavía tenía la ventaja. Era el momento de enfriar el partido, manejar la pelota y hacer correr los minutos con inteligencia. 

Arruabarrena empezó a mover el banco. Carlos Palacios reemplazó a Velasco, mientras que después ingresaron Lautaro Blanco y Facundo Herrera por Satas y Pellegrino. Más tarde Williams Alarcón entró por Belmonte y Lautaro Di Lollo reemplazó a Zenón. Boca terminó reforzando claramente la estructura defensiva para proteger el resultado. 

Pero no alcanzó.

Esteban Fernández: el pibe del River Camp que le arruinó la victoria a Boca :: Olé - ole.com.ar

A los 48 minutos del segundo tiempo, cuando ya estábamos contando los segundos para llevarnos los tres puntos, Esteban Fernández apareció para marcar el 2-2 definitivo. Gimnasia encontró el premio por insistir y Boca perdió una victoria que ya parecía asegurada. 

Y eso es lo que más bronca deja.

Podemos entender la rotación. Es más: creemos que era necesaria. El martes tenemos a San Pablo en La Bombonera por los cuartos de final de la Copa Sudamericana y sería absurdo desgastar a todos los titulares cuatro días antes. Pero una cosa es cuidar jugadores y otra muy distinta es aceptar que un partido que vas ganando hasta el minuto 93 termine escapándose.

También hubo cosas positivas. Zenón respondió con un gol en un momento en el que necesita aprovechar cada oportunidad. Velasco también convirtió y hasta pudo hacer otro. Satas tuvo sus primeros minutos en un contexto exigente. Y varios futbolistas que habitualmente tienen menos participación pudieron sumar rodaje antes de una seguidilla muy pesada.

Pero Boca volvió a mostrar esa dificultad para terminar los partidos.

Ya nos pasó otras veces durante este semestre. Cuando parece que tenemos el resultado controlado, nos cuesta manejar los últimos minutos. Nos metemos demasiado atrás, entregamos la pelota y terminamos dependiendo de una salvada, de Montero o directamente de que el rival no aproveche la última oportunidad.

Esta vez la aprovechó.

El empate deja a Boca con un punto que sirve poco pensando en la Zona A y, principalmente, con la sensación de haber desperdiciado otros dos. El próximo compromiso por el Clausura será contra Central Córdoba el viernes en La Bombonera, pero antes llegará el verdadero examen: San Pablo, el martes a las 21.30 por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana. 

Y ahí ya no habrá margen para estos errores.

Contra Gimnasia podemos lamentarnos por dos puntos. Contra San Pablo, un desconcierto en los últimos minutos puede costarnos una serie.

La rotación se entiende y hasta se justifica. Lo que no podemos normalizar es no saber cerrar los partidos. Boca lo tenía ganado, sobrevivió incluso a un gol anulado y terminó entregándolo en la última. Ahora hay que cambiar rápidamente el chip, porque el martes empieza otra historia y ahí cualquier distracción se paga muchísimo más caro.