¡Por fin! Boca volvió a ganar. Después del papelón contra Deportivo Riestra, del sufrimiento para eliminar a O'Higgins y del amargo empate frente a Newell's, el Xeneize derrotó 1-0 a Estudiantes y consiguió un triunfo que vale mucho más que tres puntos. Vale confianza, tranquilidad y un poco de aire en un momento donde las críticas empezaban a hacerse cada vez más fuertes. El único gol de la noche lo convirtió Santiago Ascacíbar, justamente ante el club que lo vio nacer futbolísticamente. El volante apareció en el momento justo para darle la victoria a un Boca que necesitaba una alegría urgente y que mostró una imagen mucho más sólida que en sus últimas presentaciones. Leandro Paredes volvió a manejar los tiempos del equipo y fue el faro futbolístico de un Boca que recuperó intensidad, actitud y compromiso. Sin ser un partido brillante, el Xeneize mostró otra cara, peleó cada pelota y dejó la sensación de haber entendido el mensaje después de los golpes recibidos en las últimas semanas. La victoria no borra todo lo malo que pasó. Nadie se olvida de la histórica derrota frente a Riestra ni del empate con sabor a derrota contra Newell's. Tampoco desaparecen las dudas que todavía genera el funcionamiento del equipo. Pero ganar era una obligación y Boca cumplió. A veces, para salir de una crisis, primero hay que empezar por sumar de a tres. Ahora el desafío será sostener este nivel. El semestre recién empieza a tomar temperatura y se vienen partidos decisivos por el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana. El equipo de Arruabarrena necesitaba dar una señal y la dio. Los hinchas nos fuimos del Ducó con una sensación que hacía rato no teníamos: alivio. Porque Boca ganó. Y cuando Boca gana, todo se mira de otra manera. Pero esto recién empieza. Ahora hay que confirmar esta reacción y demostrar que este triunfo no fue una excepción, sino el comienzo de la recuperación que todos esperamos.