Boca no tiene margen para seguir dejando puntos en el camino. Este miércoles recibirá a Estudiantes por la segunda fecha pendiente del Torneo Clausura y Rodolfo Arruabarrena volverá a tocar el equipo en busca de una reacción futbolística que todavía no aparece. El encuentro se jugará en el estadio Tomás Adolfo Ducó debido a que la Bombonera continúa cerrada por las obras en el campo de juego. El presente del Xeneize está muy lejos de ser el esperado. La goleada 3-0 sufrida ante Deportivo Riestra expuso una serie de problemas que el equipo todavía no logró corregir y, cuando parecía que podía recuperarse, dejó escapar un triunfo frente a Newell's para terminar rescatando apenas un empate 2-2 en Rosario. Dos actuaciones que incrementaron las críticas y dejaron al plantel con la obligación de empezar a dar respuestas. Pensando en ese compromiso, Arruabarrena analiza realizar algunas variantes. La principal novedad sería el ingreso de Leonel Flores desde el arranque, premio al buen rendimiento que viene mostrando el juvenil, mientras que Milton Giménez volvería a ocupar el centro del ataque. Además, el mediocampo recuperaría su estructura habitual con Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes y Milton Delgado, un trío que el entrenador considera fundamental para recuperar el equilibrio del equipo. De no surgir inconvenientes, la formación sería con Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Malcom Braida; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes y Milton Delgado; Leonel Flores, Milton Giménez y Tomás Aranda. Más allá de los nombres, Boca necesita modificar la imagen que viene dejando en la cancha. La clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana le dio algo de aire, pero el funcionamiento continúa siendo una preocupación. El equipo sigue cometiendo errores defensivos, pierde ventajas con facilidad y todavía no logra sostener un buen rendimiento durante los 90 minutos. Frente a Estudiantes ya no alcanzará con una mejora parcial. Boca necesita una victoria que le permita cortar la racha negativa y, sobre todo, empezar a recuperar la confianza de unos hinchas que vienen golpeados por la derrota histórica ante Riestra y por el penoso empate conseguido en Rosario. En el Ducó, el margen para seguir fallando será mínimo.