Mientras Boca continúa buscando un delantero por la lesión de Adam Bareiro, uno de los nombres que volvió a aparecer con fuerza es el de Ezequiel "Chimy" Ávila. El atacante quedó libre tras su salida del Betis y reúne un perfil que interesa al Consejo de Fútbol: experiencia, carácter y la posibilidad de llegar con el pase en su poder. Pero detrás del futbolista hay una historia de vida que explica gran parte de su personalidad. Cuando tenía apenas 19 años fue detenido en una causa por un supuesto robo vinculado a su paso por Tiro Federal. Años más tarde la Justicia lo absolvió y fue declarado inocente, pero ese episodio frenó su carrera y lo obligó a alejarse del fútbol durante un tiempo. En ese período trabajó como albañil y realizó distintos empleos para mantener a su familia, mientras atravesaba además un delicado momento por la salud de su hija. Chimy Ávila junto a Leandro Paredes cuando compartieron plantel en las inferiores de Boca. Lejos de rendirse, el Chimy volvió al fútbol, llegó a San Lorenzo y desde allí construyó una carrera que lo llevó a España. Brilló en Huesca y Osasuna, dio el salto al Betis y se convirtió en un delantero reconocido en LaLiga por su entrega, intensidad y capacidad goleadora. Incluso, tras obtener la ciudadanía española, estuvo muy cerca de ser convocado por la selección de ese país, aunque finalmente nunca llegó a debutar y su historia internacional tomó otro rumbo. Hoy, con 32 años y el pase en su poder, vuelve a estar en el radar de Boca. No es la primera vez que su nombre aparece en los planes de Juan Román Riquelme. Ya había sido seguido en mercados anteriores y ahora las circunstancias vuelven a acercarlo al club, que necesita reforzar el ataque de cara a un semestre decisivo. La dirigencia todavía analiza todas las alternativas y no tomó una decisión definitiva. También aparecen en carpeta otros nombres como Enner Valencia, Gabriel Ávalos y distintos delanteros que fueron ofrecidos en las últimas semanas. Sin embargo, el Chimy reúne condiciones que seducen: llega libre, tiene una amplia experiencia en el fútbol europeo y, sobre todo, posee una personalidad forjada a partir de una vida llena de obstáculos. Ahora la decisión será de Boca. Si Riquelme finalmente levanta el teléfono, el Xeneize podría sumar no solo a un delantero de jerarquía, sino también a un futbolista que conoce mejor que nadie el significado de pelear contra la adversidad.