Leandro Paredes volvió a demostrar por qué hoy es el principal referente de Boca. En el partido frente a O'Higgins, el campeón del mundo protagonizó dos gestos con Sebastián Villa que rápidamente se hicieron virales y reflejaron su forma de ejercer el liderazgo dentro del equipo. La primera escena ocurrió durante el desarrollo del encuentro. Paredes abrió la cancha para que Villa encarara por la banda, pero el colombiano demoró la decisión, terminó resbalándose y desperdició una jugada prometedora. La reacción del mediocampista fue inmediata: levantó los brazos con evidente fastidio y luego volvió a recriminarle la acción, marcándole que debía resolver mucho más rápido. Sin embargo, la historia no terminó ahí. Cuando Arruabarrena decidió reemplazar a Paredes en el segundo tiempo, el capitán sorprendió con un gesto completamente distinto. Antes de abandonar el campo de juego, señaló a Villa y les pidió a los hinchas que lo alentaran, buscando darle confianza a un futbolista que todavía divide opiniones entre los simpatizantes xeneizes. La secuencia dejó una imagen que explica el rol que ocupa Paredes dentro del plantel. Exige cuando considera que un compañero se equivoca, pero también lo respalda públicamente cuando entiende que necesita apoyo. Esa combinación de liderazgo, personalidad y compromiso es una de las razones por las que rápidamente se convirtió en la voz de mando de este Boca. El contraste también fue evidente con el presente general del equipo. Mientras Boca sigue buscando una identidad futbolística y atraviesa un momento de muchas dudas, Paredes aparece como uno de los pocos futbolistas que asume responsabilidades, habla después de los partidos y trata de conducir al grupo tanto con la pelota como con sus actitudes. En un plantel golpeado por los malos resultados y las críticas, los gestos del campeón del mundo no pasaron inadvertidos. Primero marcó el error, después brindó respaldo. Una muestra de liderazgo que Boca necesita más que nunca para intentar salir de un presente futbolístico que todavía está muy lejos de lo que exige su historia.