Las malas noticias no dejan de aparecer en Boca. En la práctica de este martes, Carlos Palacios volvió a resentirse de una molestia muscular en el aductor y quedó prácticamente descartado para el viaje a Chile, donde el Xeneize buscará sellar la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a O'Higgins. La baja golpea especialmente porque apenas unas horas antes el panorama parecía completamente distinto. El mediocampista chileno había recibido el alta médica y se había reincorporado a los entrenamientos con el grupo, ilusionando al cuerpo técnico con la posibilidad de volver a estar entre los convocados. Sin embargo, la lesión reapareció y volvió a dejarlo al margen en el momento más importante. El 2026 de Palacios está siendo una verdadera pesadilla. El volante comenzó el año con una sinovitis, luego fue operado de los meniscos, más tarde sufrió distintas molestias musculares y ahora volvió a frenarse por un problema en el aductor cuando intentaba dejar definitivamente atrás las lesiones. La continuidad, hasta el momento, le resulta imposible. Para Rodolfo Arruabarrena se trata de otro problema importante. El entrenador pierde a un futbolista capaz de aportar desequilibrio y creatividad en los últimos metros justo cuando Boca necesita mejorar la imagen que dejó frente a Deportivo Riestra. Además, Palacios ya se había perdido el partido de ida ante O'Higgins por una sobrecarga, por lo que tampoco podrá estar disponible para la revancha. Con este escenario, el Vasco deberá volver a rearmar el equipo para un compromiso que puede definir buena parte del semestre. Boca llegará a Rancagua con la ventaja del 1-0 conseguida en La Bombonera, pero también con la obligación de mostrar una versión muy distinta a la exhibida en el debut del Torneo Clausura. Las lesiones volvieron a convertirse en un enemigo para el Xeneize. Y, en el caso de Carlos Palacios, la historia parece repetirse una y otra vez. Cuando estaba a un paso de regresar, otro problema físico lo obliga a empezar nuevamente desde cero y deja a Boca sin una de sus principales alternativas ofensivas para un partido decisivo