Como si el durísimo 3-0 sufrido ante Deportivo Riestra no fuera suficiente, Boca terminó la noche con una nueva preocupación. Álvaro Montero, uno de los apuntados por su actuación en el Guillermo Laza, fue captado por las cámaras dejando el estadio con claras muestras de dolor en su pierna derecha, una imagen que rápidamente comenzó a circular en las redes sociales y despertó incertidumbre entre los hinchas. El arquero colombiano se tomó reiteradas veces la zona afectada mientras caminaba hacia la salida del estadio. Aunque desde Boca todavía no emitieron un parte médico oficial, el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena seguirá de cerca su evolución y en las próximas horas será evaluado para determinar si se trata de una lesión o simplemente de una molestia muscular producto del desgaste del encuentro. La situación llega en el peor momento posible. El Xeneize viajará esta semana a Chile para disputar la revancha frente a O'Higgins por los 16avos de final de la Copa Sudamericana, una serie que todavía está abierta pese a la ventaja de 1-0 conseguida en La Bombonera. Perder al arquero titular sería otro problema para un equipo que ya llega golpeado desde lo futbolístico y lo anímico. La imagen de Montero también abrió un fuerte debate entre los hinchas. Mientras algunos manifestaron su preocupación por una posible lesión, otros cuestionaron el gesto y lo relacionaron con la floja actuación que tuvo en la goleada frente a Riestra, donde quedó bajo la lupa por su participación en los primeros goles del conjunto local. Lo cierto es que, más allá de las opiniones, Boca necesita certezas. Arruabarrena deberá esperar la evolución del colombiano para saber si podrá contar con él en uno de los partidos más importantes del semestre. En caso de que no llegue en condiciones, Leandro Brey aparece como la principal alternativa para defender el arco xeneize en Chile. Después del papelón en el Bajo Flores, Boca necesita dar un golpe sobre la mesa y recuperar la confianza. Pero antes de pensar en O'Higgins, todas las miradas estarán puestas en la evolución física de Montero. El arco, una de las posiciones más sensibles del equipo, se transformó inesperadamente en otra fuente de preocupación para un Vasco que ya tiene demasiado por resolver.