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Papelón: la Bombonera no puede verse así en una Copa

Boca ganó, pero una de las imágenes de la noche recorrió las redes por un motivo que nada tuvo que ver con el fútbol. El estado visual del césped de La Bombonera generó sorpresa y volvió a instalar un debate incómodo para la dirigencia.

  • 24/07/2026 • 09:51

La Bombonera es uno de los estadios más emblemáticos del mundo. Es un escenario que intimida, que emociona y que representa la historia grande de Boca. Justamente por eso, cuesta entender que en un partido de Copa Sudamericana la cancha haya mostrado una imagen tan desprolija.

Qué paso en el césped de la Bombonera? :: Olé - ole.com.ar

Las diferencias de color en el césped fueron imposibles de disimular. Sectores completamente claros convivían con otros de un verde intenso, dando la sensación de un campo de juego a medio terminar. Las imágenes recorrieron las redes sociales y muchos hinchas se hicieron la misma pregunta: ¿cómo puede presentarse así la Bombonera en una competencia internacional?

Como si la diferencia de colores no alcanzara para generar preocupación, durante varios pasajes del encuentro también pudo observarse cómo en uno de los sectores del campo el césped se levantaba por completo con el simple apoyo de los jugadores, dejando al descubierto que la superficie todavía no estaba completamente asentada. Una imagen impropia para un estadio de la magnitud de La Bombonera y para un partido oficial de una competencia internacional, que volvió a abrir interrogantes sobre la planificación de las obras y el momento elegido para el regreso de la actividad.
 

Desde el club explicaron que el aspecto del campo se debe a las obras de mantenimiento realizadas durante el receso por el Mundial. Se levantaron sectores del terreno para mejorar el suelo, el drenaje y realizar una nueva siembra, especialmente en una de las zonas que menos luz solar recibe por la sombra de los palcos. Esa diferencia de tonalidad responde al proceso de recuperación del césped.

La explicación técnica existe y puede ser válida. Lo que cuesta comprender es la planificación. Si Boca sabía que el primer partido oficial del semestre iba a ser una serie internacional de eliminación directa, resulta inevitable preguntarse si no había otra manera de organizar los trabajos para que el estadio estuviera a la altura de semejante escenario.

La Bombonera es una marca mundial. Millones de personas siguen cada partido de Boca desde distintos países y la imagen del estadio forma parte del prestigio del club. En una época donde cada detalle se viraliza en segundos, presentar un campo con semejante contraste visual termina siendo un golpe innecesario para una institución que siempre presumió de tener una de las canchas más imponentes del planeta.

Lo llamativo es que no se trata de una cuestión menor. El césped forma parte del espectáculo. Los grandes clubes del mundo aprovechan los recesos justamente para que, cuando vuelva la competencia, sus estadios luzcan impecables. En Boca ocurrió exactamente lo contrario: el estreno internacional coincidió con una cancha que transmitía una sensación de obra inconclusa.

El triunfo sobre O'Higgins permitió que el debate pasara a un segundo plano. Si el resultado hubiera sido otro, probablemente el estado del campo habría ocupado todavía más espacio en la discusión. Porque una cosa es que existan trabajos de mantenimiento y otra muy distinta es que el estadio más emblemático del fútbol argentino ofrezca esa imagen en una noche de copa.

La Bombonera merece mucho más. Y Boca también. Porque cuando el mundo mira al club, no solo observa a los once jugadores dentro de la cancha: también espera que el escenario esté a la altura de la historia que representa.