Boca cumplió con la obligación de ganar, pero se fue de La Bombonera con una mezcla de satisfacción y preocupación. El 1-0 sobre O'Higgins le permite viajar con ventaja a Chile para definir la serie, aunque la diferencia mínima dejó abierta una eliminatoria que, por lo visto en el desarrollo del juego, el Xeneize pudo haber dejado prácticamente sentenciada. El gran protagonista de la noche fue Leandro Paredes. Apenas unos días después de disputar la final del Mundial con la Selección Argentina, el mediocampista volvió a ponerse la camiseta azul y oro y demostró toda su jerarquía. Manejó los tiempos del partido, distribuyó el juego con precisión y, sobre el cierre del primer tiempo, inventó un pase extraordinario que dejó a Miguel Merentiel cara a cara con el arquero para convertir el único gol de la noche. La asistencia fue una muestra de la enorme diferencia que marcó Paredes respecto del resto. Cada vez que la pelota pasó por sus pies, Boca encontró claridad. Ordenó al equipo, aceleró cuando debía hacerlo y fue el conductor que tanto había extrañado el conjunto de Rodolfo Arruabarrena durante las últimas semanas. Sin embargo, el resultado terminó quedando corto. Boca generó numerosas situaciones para ampliar la ventaja, dominó gran parte del encuentro y empujó a O'Higgins contra su arco durante varios pasajes del segundo tiempo. La falta de eficacia volvió a aparecer como una preocupación y evitó que el equipo llegara con mayor tranquilidad al desquite en Chile. También hubo aspectos positivos más allá del triunfo. Álvaro Montero respondió con seguridad en su debut y tuvo una intervención clave en la primera parte cuando el partido todavía estaba igualado. Dylan Gorosito cumplió con personalidad en una noche de enorme responsabilidad, mientras que Sebastián Villa mostró destellos interesantes en su regreso al equipo titular antes de retirarse entre aplausos. Arruabarrena valoró la producción de su equipo, aunque reconoció que la diferencia debió haber sido mayor. El entrenador lamentó las oportunidades desperdiciadas y remarcó que la serie continúa abierta pese a la victoria conseguida en La Bombonera. Ahora Boca deberá viajar a Chile sabiendo que tiene la ventaja, pero también con la obligación de sostener el nivel mostrado durante gran parte del encuentro. Si algo dejó claro esta primera función internacional es que, con Leandro Paredes como líder futbolístico, el Xeneize tiene argumentos para ilusionarse. Aunque también quedó demostrado que, para avanzar sin sufrir, necesitará convertir en goles todo lo bueno que genera dentro de la cancha.