Carlos Palacios no consigue despegar. Después de regresar el último fin de semana a las canchas tras permanecer más de siete meses sin jugar, el mediocampista chileno volvió a encender las alarmas en Boca. Una molestia en el aductor lo dejó automáticamente fuera de la convocatoria para enfrentar a O'Higgins y volvió a sembrar dudas sobre su estado físico. La noticia cayó como un balde de agua fría para Rodolfo Arruabarrena, que esperaba recuperar de manera definitiva a un futbolista capaz de aportar desequilibrio y creatividad en los últimos metros. Sin embargo, el cuerpo técnico decidió no correr riesgos y preservarlo para evitar una lesión de mayor gravedad. El presente de Palacios está muy lejos de lo que Boca imaginó cuando apostó por su incorporación. Entre lesiones, largos períodos de recuperación y la falta de continuidad, el chileno nunca logró consolidarse como una pieza importante del equipo y sigue sin encontrar la regularidad que supo mostrar en otros clubes. La nueva ausencia también representa un problema para Arruabarrena, que ya debe lidiar con la duda de Leandro Lozano y busca llegar al debut en la Copa Sudamericana con el menor número posible de bajas. En un semestre cargado de compromisos, cada imprevisto obliga a modificar los planes. Mientras Boca se juega buena parte de sus aspiraciones internacionales frente a O'Higgins, Palacios deberá enfocarse otra vez en recuperarse. El objetivo es dejar atrás definitivamente una seguidilla de inconvenientes físicos que le impidieron demostrar todo su potencial desde que llegó al club. En el Xeneize confían en que esta vez la molestia no pase a mayores. Pero la realidad marca que, una vez más, Carlos Palacios será un espectador cuando Boca salga a disputar un partido d