La reconstrucción de Boca ya está en marcha. Y una de las primeras conclusiones de Rodolfo Arruabarrena parece coincidir con lo que vio todo el mundo Boca durante los últimos meses. El lateral derecho se convirtió en un problema.Un problema que ningún entrenador logró resolver. Y una posición donde ningún futbolista consiguió adueñarse definitivamente del puesto. Por eso, mientras el mercado de pases comienza a tomar temperatura, la dirigencia ya empezó a trabajar para reforzar ese sector de la cancha. Según trascendió, Boca consultó condiciones por Leandro Lozano, figura de Argentinos Juniors, y por Lautaro Vargas, una de las jóvenes promesas de Unión de Santa Fe. Dos perfiles distintos. Dos apuestas diferentes. Pero una misma necesidad. Encontrar al dueño de una posición que lleva demasiado tiempo sin certezas. La situación refleja también una realidad incómoda para la actual conducción futbolística. Porque durante los últimos años Boca incorporó jugadores para prácticamente todos los sectores del campo. Gastó millones de dólares. Sumó futbolistas experimentados. Incorporó apuestas. Y aun así sigue teniendo problemas en puestos clave. El lateral derecho es uno de los ejemplos más claros. Juan Barinaga tuvo oportunidades. Marcelo Weigandt también. Incluso Malcom Braida terminó ocupando ese sector en varios partidos pese a no ser su posición natural. La consecuencia fue evidente. Ninguno terminó consolidándose. Ninguno logró transmitir seguridad. Y Boca volvió a sufrir por una banda que históricamente supo tener jugadores importantes. Por eso no sorprende que Arruabarrena haya puesto la lupa sobre ese lugar. El Vasco conoce perfectamente lo que significa jugar en Boca. Sabe que los laterales tienen una función fundamental dentro de su idea futbolística. Y entiende que para competir necesita más solidez defensiva y más profundidad ofensiva por los costados. Lozano aparece como una alternativa de experiencia y presente. A sus 27 años viene mostrando regularidad en Argentinos Juniors y hace tiempo figura en el radar de varios clubes grandes. Vargas, en cambio, representa una apuesta de futuro. Con apenas 21 años es considerado uno de los proyectos más interesantes de su puesto dentro del fútbol argentino. La pregunta que empieza a surgir entre los hinchas es otra. ¿Estos nombres son pedidos de Arruabarrena o nuevas decisiones impulsadas desde la dirigencia? Porque una de las grandes expectativas que generó la llegada del Vasco fue justamente la posibilidad de que el entrenador tenga mayor participación en el armado del plantel. Durante años muchos técnicos pasaron por Boca con escasa incidencia en los mercados de pases. Y gran parte del mundo xeneize espera que esta vez sea diferente. Nosotros creemos que Boca necesita resolver urgentemente el lateral derecho. Pero también necesita algo más importante. Necesita un plan. Porque cambiar jugadores sin corregir los problemas estructurales suele terminar siempre de la misma manera. Con nuevos nombres. Las mismas dudas. Y otra reconstrucción pocos meses después. Arruabarrena recién empieza. Y el mercado apenas se abrió. Pero una cosa ya quedó clara. El Vasco detectó rápidamente una de las grandes debilidades del equipo. Ahora la responsabilidad será de Riquelme y del Consejo de Fútbol para darle las herramientas necesarias y evitar que Boca vuelva a repetir errores que ya pagó demasiado caros.