El regreso de Sebastián Villa dejó de ser un simple rumor. Boca ya abrió conversaciones formales con Independiente Rivadavia y Juan Román Riquelme se involucró personalmente en una negociación que promete ser una de las novelas más importantes del mercado de pases.  Sin embargo, el principal problema sigue siendo económico. La dirigencia mendocina mantiene una postura firme y pretende una cifra cercana a los 10 millones de dólares para desprenderse de su máxima figura. Aunque existen versiones sobre cláusulas y montos menores, la realidad es que Independiente Rivadavia no tiene intención de facilitar la salida de Villa sin una compensación importante.  Por eso empezaron a aparecer alternativas. Y una de ellas involucra a un futbolista de Boca. Según trascendió, el club mendocino vería con buenos ojos incorporar a préstamo o como parte de pago a uno de los jóvenes talentos surgidos de las inferiores xeneizes, una fórmula que permitiría reducir considerablemente el costo final de la operación.  La situación abre un debate interesante. Porque Villa sigue siendo uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol argentino. En Independiente Rivadavia recuperó su mejor nivel, volvió a marcar diferencias y se transformó nuevamente en un futbolista capaz de ganar partidos por sí solo. Por eso Boca lo considera una prioridad para potenciar el ataque de Arruabarrena.  Pero del otro lado aparece una pregunta que muchos hinchas se hacen. ¿Conviene entregar patrimonio por un jugador de 30 años? La llegada de Rodolfo Arruabarrena vino acompañada de un discurso claro sobre la necesidad de observar más juveniles y apostar por futbolistas formados en el club. De hecho, una de las primeras decisiones del nuevo entrenador fue justamente pedir una evaluación exhaustiva de varios chicos de las inferiores antes de tomar decisiones definitivas sobre el plantel. Por eso cualquier negociación que involucre a una promesa genera atención especial. Más aún cuando Boca necesita reconstruir su patrimonio deportivo después de varios mercados donde llegaron futbolistas que nunca terminaron de consolidarse. Lo cierto es que las conversaciones continúan. Riquelme quiere a Villa. Villa quiere volver. E Independiente Rivadavia está dispuesto a negociar, aunque sin resignar valor económico.  Nosotros creemos que Boca enfrenta una decisión compleja. Porque nadie discute las condiciones futbolísticas del colombiano. Ya demostró lo que puede hacer con la camiseta azul y oro. Pero también es cierto que el club necesita cuidar a sus jóvenes talentos y evitar desprenderse de futbolistas que pueden representar el futuro de la institución. La negociación recién comienza. Y seguramente tendrá varios capítulos más. Pero una cosa parece clara. Si Villa vuelve a Boca, no será una operación sencilla. Y el precio podría ser mucho más que dinero.