La revolución que prometió Boca después del fracaso en la Copa Libertadores ya comenzó. Y uno de los primeros nombres importantes que abandonará el club será nada menos que Ander Herrera. El mediocampista español no continuará en el plantel y en las próximas horas firmará la rescisión de su contrato para ponerle fin a una etapa que nunca logró despegar como todos imaginaban.  La decisión fue tomada después de la llegada de Rodolfo Arruabarrena. El nuevo entrenador analizó el plantel junto a la dirigencia y concluyó que no contará con el volante para afrontar el segundo semestre de la temporada. A partir de esa determinación comenzaron las conversaciones para acordar una salida amistosa.  La noticia genera impacto porque Herrera había llegado a Boca como uno de los fichajes más importantes de los últimos años. Su trayectoria hablaba por sí sola. Manchester United. Paris Saint-Germain. Athletic Bilbao. Selección de España. Un currículum que despertó ilusión inmediata entre los hinchas. Parecía el refuerzo ideal para aportar experiencia, liderazgo y jerarquía internacional. Sin embargo, la realidad terminó siendo muy distinta. Las lesiones se transformaron en una pesadilla constante. Cada vez que parecía encontrar continuidad aparecía un nuevo problema físico. Cada vez que comenzaba a sumar minutos volvía a detenerse. Y así fue perdiendo terreno dentro del equipo.  Los números reflejan parte de esa historia. Durante su ciclo disputó apenas 29 partidos oficiales y convirtió un solo gol. Muy poco para un futbolista que había llegado con la misión de convertirse en uno de los líderes futbolísticos del plantel.  Lo más llamativo es que apenas unos meses atrás Boca había renovado su vínculo hasta diciembre de 2026, incluso con condiciones especiales vinculadas a su situación física y a su disponibilidad. El club apostó por él cuando existían dudas sobre su continuidad.  Pero el escenario cambió por completo. La eliminación de la Libertadores provocó una revisión profunda de todo el proyecto deportivo. Se fue Claudio Úbeda. Llegó Arruabarrena. Y comenzaron a tomarse decisiones que parecían impensadas hace apenas algunas semanas. La salida de Herrera es una de ellas. Y seguramente no será la última. Porque Boca busca reducir el plantel, liberar contratos y generar espacio para los refuerzos que pretende incorporar durante este mercado de pases. Además, la partida del español también libera un cupo de extranjero, un detalle que puede resultar muy importante para futuras incorporaciones.  Nosotros creemos que la historia de Ander Herrera en Boca deja una sensación de oportunidad perdida. Porque nunca hubo dudas sobre su jerarquía. Nunca hubo dudas sobre su profesionalismo. Nunca hubo dudas sobre su compromiso con la camiseta. El problema fue que su cuerpo nunca le permitió mostrar la mejor versión que vino a ofrecer. Y en Boca, donde la exigencia es permanente y los resultados mandan, el tiempo suele ser un lujo que nadie tiene. Por eso la decisión parece lógica desde lo futbolístico. Aunque también deja algo de tristeza. Porque todos nos quedaremos con la duda de qué hubiera pasado si las lesiones no hubiesen aparecido una y otra vez. Ahora los caminos se separan. Boca seguirá adelante con la reconstrucción que encabeza Arruabarrena. Y Ander Herrera buscará una nueva oportunidad para demostrar el talento que durante tantos años lo convirtió en uno de los mediocampistas más respetados de Europa. El sueño fue grande. La ilusión también. Pero la historia llegó a su final mucho antes de lo que todos imaginaban.