Porque la noche ya venía torcida… y terminó de explotar ahí. En una jugada que no se entiende. En una reacción que nos deja sin palabras. Santiago Ascacíbar se fue expulsado en el primer tiempo tras una acción increíble. Con el rival en el piso, le tiró dos patadas a la cabeza. Sí, así. En medio de la lluvia, en una cancha imposible, perdió la cabeza. El árbitro no lo vio en primera instancia. Tuvo que intervenir el VAR. Pero cuando fue a revisar… no dudó. Roja directa. Y ahí se nos vino todo abajo. Porque otra vez nos quedamos con uno menos. Porque otra vez nos condicionamos solos. Porque en un partido clave, volvimos a repetir el mismo error. Después vino la otra jugada. Milton Céliz también vio la roja antes del final del primer tiempo, tras un golpe en la cara a Leandro Paredes. Pero ahí la historia es distinta. Porque esa sí es discutida. Porque no parece una agresión clara. Porque no tiene la misma intensidad. Porque el VAR vuelve a intervenir… y la decisión genera dudas. Y ahí el partido vuelve a emparejarse. Diez contra diez. Pero el daño ya estaba hecho. Nosotros lo vemos así. Lo de Ascacíbar no tiene defensa. Es una reacción que no puede pasar. Y más en este contexto. Y más en este momento. Porque no es la primera vez. Porque venimos de Brasil con lo mismo. Porque esto ya es un problema. Después, lo del rival puede discutirse. Pero lo nuestro… no. Y en la Copa, cuando perdés el control…lo terminás pagando. Otra vez.