Porque esto es lo primero que miramos cuando arranca la fase final. No importa el rival, no importa el cuadro… nosotros queremos saber una cosa: cuándo podemos cruzarnos con RiBer. Y la respuesta hoy es clara. Salvo un milagro en los resultados, Boca Juniors y RiBer Plate terminarán segundos en sus respectivas zonas. Eso los ubica en lados opuestos del cuadro de playoffs.  ¿Traducción? No se pueden cruzar antes. Ni en octavos. Ni en cuartos. Ni en semifinales. Solo hay un escenario posible: la final. Y nosotros ya empezamos a jugarla. Porque el formato está pensado justamente para eso: que los grandes se enfrenten lo más tarde posible. Y hoy, con este posicionamiento, el único Superclásico posible en el Torneo Apertura sería en el partido decisivo. A partido único. En cancha neutral. Por un título. Y ahí cambia todo. Porque no es lo mismo cruzarse antes… que jugar una final contra RiBer. Porque ahí no hay mañana. Porque ahí no hay revancha. Y también hay un detalle. Aunque hoy ese es el escenario más lógico, el fútbol siempre deja una puerta abierta. Si alguno cambia su posición en la tabla —algo muy poco probable—, el cruce podría adelantarse. Pero hoy, siendo realistas… El camino está marcado. Y nosotros lo vemos así: Si se da… va a ser en la final. Y si pasa eso… ya sabemos lo que significa. No es un partido. Es el partido. Y en Boca…esos partidos no se juegan. Se ganan.