Porque esto también es Boca. Mientras todos miran el partido en Brasil, ya estmos pensando en lo que viene después. En quién vuelve. En quién se suma. En cómo se arma el equipo completo. Y ahí aparecen dos nombres que cambian todo: Edinson Cavani y Carlos Palacios. Los dos quedaron afuera del viaje para enfrentar a Cruzeiro, pero no por decisión futbolística. Es físico. Es recuperación. Es esperar el momento justo. Y la buena noticia es que ese momento está cada vez más cerca.  La idea del cuerpo técnico es clara: que ambos se reincorporen al plantel después del partido en Brasil y apunten al duelo ante Central Córdoba, ese que quedó pendiente y que puede cerrar la etapa del torneo local. Ya los abemos. Porque no es lo mismo. Porque con Cavani en cancha hay otra presencia, otra jerarquía, otra cabeza. Y porque Palacios, cuando está bien, te da ese desequilibrio que hoy Boca necesita.   Lo de Cavani viene siendo una pelea larga. Problemas físicos, dolores que no lo dejaron estar al 100%, trabajos diferenciados… pero con señales positivas en los últimos días. Ya hizo fútbol con juveniles y empieza a verse más cerca del regreso.    Lo de Palacios va por el mismo camino. Después de una operación en la rodilla y meses sin poder tener continuidad, el chileno también está en la recta final de su recuperación. La idea es sumarlo de a poco, sin apurarlo, pero con la expectativa de que vuelva a ser una pieza importante.  Y ahí es donde nos ilusionamos de verdad. Porque Boca compite igual, sí. Porque el equipo responde. Pero cuando empezás a sumar nombres… cambia todo. Cavani, Palacios, los titulares, los pibes… de golpe el plantel se arma completo. Y en ese momento, Boca deja de ser un equipo competitivo… y pasa a ser un equipo serio de verdad. Por eso, mientras rueda la pelota en Brasil, hay otra cuenta regresiva que empieza a correr. La de los que vuelven. Y en Boca, cuando vuelven los pesados… se enciende todo.