Porque esto es así. Todavía no empezó el partido… pero vos ya estás mirando quién dirige. Porque en Boca eso pesa. Y mucho. La Conmebol ya confirmó los árbitros para los duelos coperos y el que estará en el partido del Xeneize será el uruguayo Esteban Ostojich. Del otro lado, a RiBer Plate le tocó el colombiano Wilmar Roldán.  Y ahí arranca todo. Porque no es solo un nombre. Es historial, es antecedentes, es cómo te dirigió antes, es si te cobró o no te cobró aquella jugada que todavía te acordás. El hincha de Boca lo sabe. Los partidos de Copa no se juegan solamente con la pelota. Se juegan con la cabeza, con el carácter… y también con cómo se para el árbitro. Ostojich no es ningún desconocido. Es un juez de experiencia internacional, de los que están acostumbrados a este tipo de escenarios. Pero eso no alcanza para tranquilizar a nadie. En Boca siempre hay una ceja levantada.   Porque la Copa es otra historia. Es Brasil, es visitante, es presión, es clima caliente. Y cualquier detalle puede inclinar la cancha. Mientras tanto, el equipo ya empieza a enfocarse en lo futbolístico, pero el hincha juega su propio partido. Mira designaciones, repasa antecedentes y se prepara. Porque en Boca todo cuenta. Y cuando arranca la Copa… nadie mira para otro lado.