Boca ya estaba listo para jugar en Varela. Todo armado, equipo confirmado, y de golpe… otra vez lo mismo. Ander Herrera se lesionó en la entrada en calor y no pudo ser titular ante Defensa y Justicia, en una escena que ya empieza a repetirse demasiado.  El mediocampista sintió una molestia muscular minutos antes del partido. Algunos hablan de un pinchazo, otros de una carga en el aductor izquierdo, pero el resultado fue el mismo: quedó automáticamente descartado y el cuerpo técnico tuvo que improvisar un cambio de último momento.  Y ahí apareció el plan B. En su lugar ingresó Milton Delgado, que no estaba previsto como titular pero tuvo que meterse de golpe en el equipo. Una modificación de urgencia que alteró todo lo que había preparado Úbeda para este partido.    Herrera venía levantando. Venía sumando minutos, mostrando jerarquía, siendo importante en el equipo. Pero otra vez el físico le juega una mala pasada. Y eso ya no es casualidad. Es una constante. Desde que llegó a Boca, las lesiones lo persiguen. Desgarros, molestias musculares, recaídas. Siempre algo. Siempre en el momento menos indicado.   Ahora habrá que esperar estudios para confirmar la gravedad, pero lo cierto es que el panorama no es el mejor. Y Boca, otra vez, pierde a un jugador importante antes de que ruede la pelota. Herrera es jerarquía. Pero hoy… también es incertidumbre.