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Boca no para: Topo Gigio y chicana en todos lados

Tras ganarle a River en Primera, Futsal y Reserva, el Xeneize volvió a picantearla con el clásico gesto que ya es marca registrada.

  • 23/04/2026 • 08:56

Boca no solo ganó el Superclásico. Boca lo estiró. Porque la historia no quedó en el Monumental. Siguió en el futsal, siguió en Reserva… y también siguió en las redes. El Topo Gigio volvió a aparecer como bandera y como chicana directa a River, en una semana que fue completamente azul y oro.


Todo arrancó con el triunfo en futsal, donde Boca se impuso 3-2. Después vino el golpe grande en Primera con el penal de Paredes en el Monumental. Y la historia se terminó de cerrar con la Reserva, que también le ganó a River 2-0. Tres clásicos en pocos días. Tres triunfos. 


Y Boca lo hizo sentir. El club publicó un mensaje simple, pero cargado de todo: “Sábado, domingo y miércoles”, en referencia directa a esa trilogía perfecta.  Pero lo que más ruido hizo fue la imagen.


Otra vez el Topo Gigio.

Leonel Flores Boca
En este caso, el gesto lo replicó Leonel Flores en la Reserva, como ya lo habían hecho Paredes y compañía en Primera. Un guiño directo a la historia, a Riquelme… y también una forma de marcar territorio en el clásico. 


Así lo disfrutamos. Porque no es solo ganar.

Es sostenerlo.
Es repetirlo.
Es hacerlo en todos los niveles.


Boca fue superior en futsal, en Primera y en Reserva. Y eso también habla de algo más profundo: una identidad que atraviesa todo el club. No es casualidad. Es una forma de competir.


Y del otro lado… queda la bronca. Porque cuando Boca gana una vez, molesta. Pero cuando gana tres seguidas… pesa. La semana fue clara. Boca jugó tres clásicos…y ganó los tres.


Y como siempre pasa en estos casos…lo hizo saber

 



El Topo Gigio no nació de un festejo más. Nació de una bronca. De una historia que explica quién es Boca y quién fue Riquelme adentro de la cancha. Aquella vez, con la mirada fija y desafiante, Román no le habló a la tribuna. Le habló a los palcos. A una dirigencia que, según él, no reconocía lo que el equipo venía logrando.
 

Boca era todo. Campeón de todo. Tres torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental con Riquelme como bandera. Pero del otro lado, la respuesta no estaba a la altura. Román pedía un reconocimiento acorde a lo que representaba en el equipo. Y la realidad era otra: cobraba prácticamente lo mismo que un juvenil, una diferencia que no cerraba por ningún lado.


Ahí nació el gesto. Las manos en las orejas. La mirada al palco.No fue festejo. Fue mensaje.