El Superclásico ya empezó a jugarse… y afuera de la cancha. Porque lo que se viene en el Monumental no es un partido más y el operativo de seguridad está a la altura. Con más de 1.800 efectivos entre policías, agentes de control urbano, uniformados de tránsito, integrantes del cuerpo de Prevención de Espectáculos Masivos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fiscalizadores de Espacio Público, inspectores de la Agencia Gubernamental de Control, más los cadetes del Instituto Superior de Seguridad Pública —quienes trabajarán controlando el derecho de admisión del programa Tribuna Segura que maneja el Gobierno nacional— y los casi 700 hombres de seguridad privada que aporta el club, todo estará dispuesto para que el RiBer-Boca modelo 2026 se lleve a cabo en total paz y tranquilidad.   El operativo incluye policías, agentes de tránsito, control urbano, seguridad privada y personal del programa Tribuna Segura. Todo estará enfocado en un estadio que va a estar lleno y con un clima que siempre es caliente en este tipo de partidos.  No es solo cantidad. Es control total. Habrá tres anillos de seguridad alrededor del estadio, con controles desde varias cuadras antes. Cacheos, verificación de entradas, control de identidad y prohibición de objetos peligrosos serán parte del filtro para ingresar. También se reforzará la lucha contra trapitos y venta ilegal en las inmediaciones.  Además, el Monumental seguirá utilizando reconocimiento facial en los accesos, una tecnología que apunta directamente a evitar reventa y detectar personas con derecho de admisión.  Pero hay un punto que en Boca se mira con lupa. El micro. El traslado del plantel xeneize será especial. No habrá un recorrido fijo: se definieron varios caminos alternativos y el trayecto final se elegirá sobre la marcha, justamente para evitar filtraciones y posibles emboscadas.  Esto no es menor. Porque el antecedente del ataque al micro en 2018 sigue presente en todos. También habrá medidas específicas con las barras. Se intensificarán los controles de admisión y se pondrá especial atención en evitar ingresos indebidos o movimientos fuera de lo permitido. La idea es clara: que no haya margen para conflictos.  Ésto no debería ser noticia…pero en el fútbol argentino lo es. El domingo se juega adentro. Pero todo esto… también es parte del partido.