Boca está en construcción. Y en ese proceso, Claudio Úbeda empieza a marcar quiénes son los que hoy están dando la cara. Después de los últimos partidos, el entrenador dejó señales claras sobre qué jugadores están creciendo y empujando desde adentro. El nombre que sobresale es el de Tomás Aranda, la gran aparición del equipo en este 2026. El juvenil no solo se ganó el puesto, sino también el reconocimiento del técnico, que lo ve como una pieza clave en el funcionamiento. Su frescura, su personalidad y su capacidad para jugar como si tuviera años en Primera lo transformaron en una de las mejores noticias del semestre.  En el caso de Velasco, uno de los nombres más criticados desde afuera, el Sifón fue especialmente elogioso por su desempeño y explicó su salida durante el encuentro: “Hizo un partido excelente. Estuvo activo, bien en el uno contra uno, inquietó siempre sobre la banda y la causa de su salida fue por cansancio. Intentamos poner más frescura, fue por eso”.   Pero no es el único. En medio de la rotación y la seguidilla, también empiezan a aparecer otros nombres que suman puntos. Camilo Rey Domenech, por ejemplo, volvió a tener una oportunidad después de mucho tiempo y cumplió, mostrando que puede ser una alternativa real en el mediocampo.    En otro orden de los mecionados, Úbeda también se refirió a Agustín Marchesín, quien volvió tras su lesión y respondió con seguridad. “Agustín está bien, está con ganas, se lo vio seguro. Nos pone contentos que esté en las condiciones que está, y estando así va a ser el arquero seguro”, valoró, en relación a su regreso en tiempo récord. A su alrededor, jugadores como Tomás Belmonte también empiezan a meterse en la consideración, aportando equilibrio y siendo una pieza útil en un equipo que todavía busca estabilidad. Incluso algunos que estaban más relegados empiezan a tener minutos en esta etapa donde todos cuentan.  Y hoy, en Boca, los pibes y algunos nombres que venían corriendo de atrás están levantando la mano. Aranda ya es una realidad. Rey Domenech asoma como opción. Y otros empiezan a empujar desde atrás. En un equipo que todavía busca identidad, Úbeda empieza a tener algo claro: los que responden…juegan. Y en Boca, eso siempre fue así.