Boca empieza a armar el equipo para enfrentar a Independiente y hay una decisión que marca todo: Agustín Marchesín está listo para volver al arco. Después de la lesión, el arquero ya se recuperó y el cuerpo técnico lo ve en condiciones de recuperar su lugar, desplazando a Leandro Brey, que lo reemplazó en este tramo.    La vuelta no es un detalle menor. Marchesín es experiencia, voz de mando y seguridad en un equipo que todavía genera dudas en defensa. En un clásico y en medio de una seguidilla exigente, su presencia puede ser un punto de apoyo clave para ordenar desde atrás.   El contexto explica la decisión. Boca viene de un partido intenso en Chile por la Copa Libertadores y se le viene otro en pocos días. Por eso, Claudio Úbeda evalúa una rotación fuerte, pero sin perder referencias. Y ahí aparece el arquero como uno de los puestos donde no quiere experimentar.    Al mismo tiempo, el equipo podría presentar varios cambios. La idea es cuidar a los que vienen con más desgaste y darle minutos a otros nombres, sin resignar competitividad en un clásico que siempre exige. También hay otro regreso importante: Exequiel Zeballos vuelve a estar disponible, aunque en principio iría al banco. El Changuito suma una alternativa más en ataque en un momento donde Boca necesita variantes para sostener la seguidilla.    Cuando vuelve el arquero titular… el equipo respira distinto. Porque en partidos así, los detalles hacen la diferencia. Boca empieza a definir su once. Con cambios, sí. Pero con una idea clara: llegar entero a todo lo que viene. Y en ese plan, la vuelta de Marchesín puede ser clave.