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El día que Román le habló al poder: el Topo Gigio eterno

Un 8 de abril de 2001, Boca goleó a River y Riquelme dejó un festejo que marcó una época. Fútbol, rebeldía y un mensaje que sigue vigente.

  • 08/04/2026 • 14:40

Hay partidos que se ganan… y otros que quedan para siempre. El 8 de abril de 2001, Boca le ganó 3-0 a River en La Bombonera, con goles de Hugo Ibarra, Juan Román Riquelme y Guillermo Barros Schelotto. Pero esa noche no fue solo fútbol. Fue historia.


Porque ese día, Juan Román Riquelme hizo algo que trascendió el resultado. Tras convertir el segundo gol, corrió, se frenó y se llevó las manos a las orejas mirando al palco. Nacía el “Topo Gigio”. Un gesto que no fue casual ni ingenuo: fue un mensaje directo a la dirigencia encabezada por Mauricio Macri en medio de un conflicto contractual. 

El Topo Gigio de Riquelme a Macri cumple 25 años: el gesto que marcó una época en Boca

Ese festejo rompió todo. No solo quedó como una imagen icónica del fútbol argentino, sino que también marcó un antes y un después en la relación entre el ídolo y el poder. Fue la mezcla perfecta de talento y rebeldía. De fútbol y personalidad. De Boca en su estado más puro. 


En la cancha, Boca fue superior. En el contexto, también. El equipo de Carlos Bianchi dominaba el continente y tenía una identidad clara: competir, ganar y plantarse. Ese 3-0 fue una muestra más de un ciclo que ya era histórico, pero que todavía tenía mucho por escribir. 

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Ése Riquelme era el que representaba todo.
El que jugaba, el que pensaba, el que se plantaba. El ídolo total.


Pero el paso del tiempo trae otra mirada. Porque hoy Román ya no está dentro de la cancha, sino en el palco. Ya no ejecuta penales, toma decisiones. Y ahí es donde aparece el contraste.

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Porque aquel Riquelme que le hablaba al poder hoy es el poder. Y lo que antes era rebeldía, hoy es gestión. Y lo que antes unía a todos desde el juego, hoy genera discusión desde la conducción. Y queda una pregunta que atraviesa al mundo Boca: si aquel Román se animaba a enfrentar a los dirigentes…¿quién le marca hoy los errores al Román dirigente?


El Topo Gigio fue un festejo. Pero también fue un mensaje. Y como todo en Boca…todavía resuena.