Boca volvió a la Copa Libertadores como tenía que volver. Ganando. Sufriendo. Compitiendo. Siendo Boca. En Chile, en una cancha difícil, en un contexto caliente y con todo lo que implica el debut, el equipo de Claudio Úbeda dio el primer paso con un triunfo que vale más que tres puntos.  El partido arrancó como suelen arrancar estos duelos de Copa: fricción, tensión, empujones y poco juego. Pero Boca tiene algo que no se entrena, aparece. Y apareció rápido. A los 15 minutos, Leandro Paredes, en su debut absoluto en Libertadores con la azul y oro, sacó un derechazo desde afuera del área que rompió el partido. Golazo. De esos que marcan momentos. De esos que dicen presente.  A partir de ahí, Boca creció. Se acomodó en la cancha, empezó a manejar los tiempos y mostró su mejor versión en el mediocampo. Con Paredes como eje, con Ascacíbar corriendo todo y con Aranda aportando claridad, el equipo encontró algo que venía buscando: control. No fue brillante, pero sí inteligente. En el segundo tiempo llegó el golpe que parecía cerrar la historia. Adam Bareiro, que sigue pagando con goles, aprovechó su momento y puso el 2-0. Boca hacía lo que tenía que hacer: ser práctico, golpear en los momentos justos y sostener la ventaja.  Pero esto es la Copa. Y nada es fácil. Universidad Católica descontó en el final y metió presión en los últimos minutos, obligando a Boca a volver a lo básico: defender, aguantar, cerrar el partido con carácter. Y ahí también respondió.   Este triunfo no es uno más. Boca venía de arrastres en los debuts, de arranques flojos, de tener que correr desde atrás en el grupo. Esta vez fue distinto. Ganó en el debut, ganó de visitante y rompió una tendencia que lo venía condicionando en la Copa.    Y eso, en un grupo complicado, puede marcar el camino.   El equipo todavía no está terminado. La defensa sigue generando dudas. El funcionamiento no es constante. Pero hay algo que empieza a aparecer y que en la Libertadores pesa más que cualquier sistema: personalidad.   Porque Boca no fue superior todo el partido. Pero fue efectivo. Fue inteligente. Y supo cuándo pegar. Paredes tuvo su debut soñado. Bareiro sigue respondiendo. Y el equipo dio una señal. Todavía falta. Mucho. Pero si Boca arranca así…la ilusión deja de ser solo eso.