Boca empieza a definirse. Y si hay un sector donde Claudio Úbeda ya parece tener todo claro, es el mediocampo. Para el debut en la Copa Libertadores, el DT apostará por lo mejor que tiene: Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Milton Delgado y Tomás Aranda. No es casual. Es el equipo que mejor funcionó en lo que va del ciclo. Esa combinación ya mostró su mejor versión en el triunfo ante Lanús y se sostuvo en los partidos siguientes, hasta que la lesión del Ruso obligó a cambiar. Ahora vuelve. Y con ella, la idea.   El eje es uno solo: Leandro Paredes. Capitán, líder y cerebro del equipo. Todo pasa por él. Ordena, juega, presiona y transmite personalidad. Boca arranca desde su pie.   A su lado, el equilibrio lo da Ascacíbar, el motor del equipo, el que corre, recupera y sostiene. Más adelante, aparece la frescura de Delgado, que ya demostró que no le pesa la camiseta. Y la cuota de talento puro está en Aranda. El pibe que se metió en el equipo y no salió más. Creatividad, pausa y desequilibrio en un Boca que lo necesitaba.   El dato fuerte está en el banco: - Ánder Herrera queda afuera del equipo titular. El español, de jerarquía internacional, hoy corre desde atrás. Las lesiones y su irregularidad lo relegaron a un rol secundario. Un lujo… pero suplente. También esperan su oportunidad Belmonte y otros nombres que pueden aparecer en una seguidilla que será desgastante.   Si Boca quiere pelear la Copa, tiene que empezar por acá. Por un mediocampo que juegue. Que corra. Que tenga carácter. Porque atrás hay dudas. Y adelante, todavía incógnitas. Pero en el medio… Boca empieza a tener algo claro. Y en la Libertadores, eso puede marcar la diferencia.