Boca ganó en Córdoba, pero hubo algo que explicó el partido mejor que cualquier jugada. Un gesto. Una señal. Una actitud.   Sobre el final, cuando el equipo sufría y Talleres apretaba, Leandro Paredes hizo el gesto del “cuchillo entre los dientes” hacia sus compañeros. No fue para la tribuna. No fue para la cámara. Fue para adentro.  El propio capitán lo explicó después: se lo hizo a Marco Pellegrino y Juan Barinaga, que estaban agotados, acalambrados, al límite. El mensaje era claro: - “Apretar los dientes, sufrir y aguantar”.  Eso es Boca. El contexto lo hace aún más fuerte. Paredes venía de jugar con la Selección apenas 48 horas antes, entró desde el banco y no solo ordenó el equipo… lo levantó emocionalmente.  Y en ese momento, cuando había que sostener el resultado, apareció el capitán. No con un gol. No con una asistencia. Con carácter.   Ese gesto no es casual. Es liderazgo. Es entender el momento. Es saber que hay partidos que se juegan con la cabeza… y otros que se ganan con el alma. Y lo decimos como hinchas: esto es lo que le reclamamos a Boca. Actitud. Compromiso. Hambre. Porque después podés jugar bien o mal. Pero hay algo que no se negocia. Y Paredes lo dejó claro en cinco segundos: hay que jugar con el cuchillo entre los dientes. Eso es Boca. Y por ahí… es el camino.