Boca vuelve a quedar en el centro de la escena, pero esta vez por un tema judicial que impacta de lleno en las finanzas del club. La Cámara de Apelaciones revirtió un fallo anterior y condenó al Xeneize a pagarle a Emanuel “Bebelo” Reynoso una suma cercana a los 750.000 dólares, entre capital e intereses. El conflicto se remonta a 2020, cuando Boca vendió al volante al Minnesota United por 4.400.000 dólares. En aquel momento, el jugador firmó un documento en el que cedía su 15% de la transferencia —unos 660.000 dólares— a favor del club.   Sin embargo, la Justicia ahora determinó que ese acuerdo no tiene validez, ya que habría sido firmado bajo presión. Según el fallo, Reynoso tuvo que elegir entre resignar ese dinero o perder la oportunidad de ser transferido al exterior.   Ese punto fue clave para que la Cámara diera vuelta la decisión inicial, que había favorecido a Boca. Ahora, el club deberá pagar el monto correspondiente más un interés anual del 1,5% desde agosto de 2020, lo que eleva la cifra final.   El golpe no es solo económico. También es institucional.   Porque este caso vuelve a poner bajo la lupa cómo se manejaron algunas negociaciones en el club, especialmente en salidas de jugadores. Y deja una imagen incómoda en un momento donde Boca ya viene siendo cuestionado por su gestión deportiva.   Desde el club todavía tienen una carta más: pueden apelar ante la Corte Suprema a través de un recurso extraordinario. Pero no será sencillo. Para que prospere, deberán demostrar irregularidades graves en el fallo.   Este caso también obliga a poner el foco en el contexto en el que se tomó esa decisión. La operación que hoy está bajo cuestionamiento judicial ocurrió en 2020, durante la gestión encabezada por Jorge Amor Ameal como presidente, con Juan Román Riquelme como vicepresidente segundo y principal responsable del fútbol. Es decir, no se trata de una situación ajena al actual oficialismo, sino de una medida tomada en el inicio de su ciclo dirigencial.   Ese período marcó el regreso de Riquelme al club, ya no como ídolo dentro de la cancha sino como conductor del área futbolística. Por eso, este fallo también impacta en la evaluación de esa etapa: decisiones que en su momento parecían parte de una negociación más hoy derivan en un costo económico e institucional concreto. Y en Boca, cuando se habla de gestión, no alcanza con el pasado como jugador: los resultados como dirigente también cuentan.    Mientras tanto, el daño ya está hecho. Boca no puede seguir perdiendo adentro… ni afuera de la cancha. Porque mientras faltan refuerzos, mientras se caen negociaciones y mientras el equipo busca identidad…aparecen problemas que cuestan millones. Boca es demasiado grande para esto. Y  ya no queremos más explicaciones…queremos soluciones