El conflicto por los hinchas en la Copa Libertadores suma un nuevo capítulo. Luego de que Universidad Católica confirmara que no recibirá público visitante para el partido ante Boca, la dirigencia xeneize reaccionó de inmediato y elevó un reclamo formal a Conmebol.   El pedido es claro: que se cumpla el reglamento y se le otorguen 2000 entradas a los hinchas de Boca, tal como está estipulado, y no las 450 que habían sido ofrecidas en un principio. Desde el club entienden que la decisión del equipo chileno no tiene sustento deportivo ni reglamentario.   La postura de Universidad Católica responde a una orden de las autoridades locales. Desde la Delegación Presidencial Metropolitana aseguran que no están dadas las condiciones de seguridad para recibir público visitante, y por eso impulsaron la medida.   El argumento se apoya en antecedentes recientes. En Chile temen que se repitan hechos de violencia como los ocurridos en el cruce entre Independiente y Universidad de Chile en 2025, un episodio que derivó en duras sanciones de Conmebol. Sin embargo, la situación genera fuerte malestar en Boca. No solo por la cuestión reglamentaria, sino también porque muchos hinchas ya tenían viajes organizados para acompañar al equipo en el debut. Además, hay un efecto colateral importante, si en Chile no hay visitantes, en la Bombonera tampoco los habrá en la revancha por reciprocidad. Es decir, una decisión que impacta en los dos partidos. Por ahora, Conmebol no se expidió oficialmente y el tema sigue abierto. Pero la tensión crece y el debut de Boca ya se juega en los escritorios. En la Copa, tenemos que ir. Porque Boca no juega solo. Y cuando lo quieren dejar solo… también pelea afuera. La historia todavía no está cerrada. Pero el conflicto ya está instalado