Este martes se confirmó que Agustín Marchesín sufrió un desgarro grado III en el aductor derecho en la victoria de Boca por 2 a 0 frente a Instituto. Más allá de que el guardameta hará lo posible para llegar al Superclásico del 19 de abril, una lesión de estas características demanda alrededor de dos meses de recuperación, por lo que es poco probable que regrese antes de los playoffs del Torneo Apertura. El fútbol no espera. Y en Boca, mucho menos. Con la lesión de Agustín Marchesín, Leandro Brey tendrá una nueva oportunidad en el arco justo en el momento más caliente del semestre.  El joven arquero ya tuvo apariciones en el primer equipo, pero ahora el contexto es completamente distinto. No es un partido aislado ni un reemplazo momentáneo: se viene una seguidilla de encuentros decisivos, con torneo local y Copa Libertadores en el horizonte.   Brey tendrá que responder en un equipo que todavía no transmite seguridad defensiva y que, partido a partido, deja dudas en el fondo. Es decir, no solo tendrá que atajar: tendrá que sostener.   El desafío es enorme. Porque el arco de Boca no es uno más. Es historia, es presión y es responsabilidad. Y cuando te toca en este contexto, no hay tiempo de adaptación.   También es cierto que estas situaciones suelen marcar carreras. Para Brey puede ser el momento de consolidarse, de demostrar que está a la altura y de ganarse un lugar en la consideración del cuerpo técnico. Queremos confiar, pero también sabemos lo que pesa ese arco. Boca se juega mucho en estas semanas. Y ahora, también se lo juega Brey. Porque en este club, las oportunidades no se explican… se aprovechan.