En Boca, cada partido deja algo claro: el problema no está solo en el juego… también en el área. Y por eso, todas las miradas apuntan a la delantera. Hoy, el foco está puesto en dos nombres: Miguel Merentiel y Adam Bareiro. Por un lado, Merentiel sigue siendo el más confiable. Los números lo respaldan: es uno de los goleadores del equipo en el torneo y viene de marcar en partidos clave, incluso con un doblete ante Lanús que cortó la mala racha.  En este 2026 ya suma varios goles y es, hoy por hoy, el delantero más determinante del plantel.    Pero no alcanza. Porque Boca no tiene regularidad, y Merentiel muchas veces queda solo, dependiendo de cómo le llegue la pelota. Del otro lado aparece Bareiro. Llegó como refuerzo, como ese “9 de área” que el equipo necesitaba, pero todavía no logró consolidarse ni marcar la diferencia. Le falta continuidad, le falta peso en el juego y, sobre todo, le faltan goles.   Y ahí aparece el debate que se instala en cada partido:¿seguir apostando por la dupla o definir un nueve titular? Porque si bien en algunos tramos la sociedad Merentiel-Bareiro mostró cosas interesantes —con uno más móvil y otro más de área—, la realidad es que todavía no terminó de funcionar como solución definitiva.  En un equipo que no genera demasiado, el margen es mínimo. Y en Boca, eso pesa más que en cualquier otro club. Necesitamos goles, no promesas. Porque se viene la Libertadores, porque los partidos importantes están a la vuelta de la esquina y porque Boca no puede seguir dependiendo de momentos aislados. La delantera está bajo la lupa. Y en Boca, cuando eso pasa… es porque algo no está funcionando.