Puertas adentro en Boca el mensaje es claro: la dirigencia no piensa cortar el ciclo de Claudio Úbeda. A pesar del mal momento futbolístico y de un equipo que solo ganó uno de los últimos siete partidos, desde el club sostienen que la situación se puede revertir y mantienen la confianza en el entrenador.    La postura contrasta directamente con lo que se vive afuera. Porque mientras desde arriba apuestan a la continuidad, nosotros ya empezamos a perder la paciencia. Los empates se acumulan, el equipo no despega y la sensación de que Boca está lejos de lo que exige su historia se hace cada vez más fuerte.   Úbeda, por su parte, tampoco evalúa dar un paso al costado. Confía en su trabajo y en poder torcer este presente, respaldado por una dirigencia que ya viene sosteniéndolo desde hace meses, incluso en momentos donde su continuidad estuvo bajo la lupa.    Pero en Boca los tiempos no son los de un club más. Y eso es lo que hoy marca la diferencia entre lo que piensa la dirigencia y lo que siente el hincha. Porque mientras desde adentro ven margen para mejorar, desde la tribuna la pregunta es cada vez más clara: ¿cuánto más hay que esperar?   El equipo no termina de responder, los cambios no generan impacto y el ciclo empieza a mostrar señales de desgaste. Y en ese contexto, sostener por sostener también es una decisión.   Por eso el foco ya no está solo en el técnico. También está en quienes lo sostienen. Porque en Boca, cuando las cosas no funcionan, la responsabilidad es compartida.   La dirigencia eligió bancar. Nosotros,ya no.