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Román habló y los hinchas no compramos

Riquelme habló fuerte de la Bombonera y del pasado, pero los socios pedimos otra cosa: claridad, menos protagonismo y volver a ganar la Libertadores.

  • 14/03/2026 • 11:25

Román, a los hinchas hoy no nos importa Macri ni ninguna pelea política. Tampoco si sos “un grano” para alguien o si alguien lo es para vos.Lo único que le importa es Boca. Queremos la Copa Libertadores, queremos claridad y queremos que pienses en el hincha antes que en Román Riquelme. Porque cuando el foco se corre hacia el protagonismo personal, se pierde algo más importante: la esencia. Y ese protagonismo, hoy, está empezando a desgastar incluso el apoyo incondicional que supiste tener como ídolo.

Juan Román Riquelme eligió el canal oficial de Boca para hablar de la Bombonera y dejó un mensaje fuerte, cargado de definiciones y también de polémica. Agradeció a Ferrosur por el visto bueno al proyecto y aseguró que solo falta “un último pasito” con la CNRT para avanzar con la ampliación. Sin embargo, más allá del discurso, lo que falta todavía son certezas concretas.
 

Porque hoy la realidad marca otra cosa: no hay planos finales presentados públicamente, no se conocen detalles técnicos definitivos ni está claro cómo impactaría la obra en la masa societaria actual. El único informe real fue el prensentado. en septiembre de 2018, por el Consejo de Obras de Boca ante los socios, un documento formal sobre la ampliación del estadio. Un informe técnico con etapas, porcentajes de adquisición, normativa vigente, impacto estructural y un cronograma concreto.(Por sino lo leiste:¨La ampliación que fue informe y hoy es silencio¨). El anuncio de Román, entonces, abre más preguntas que respuestas. Y en Boca, cuando se habla de la Bombonera, no nos conformamos con palabras.

Los bosteros no cambiamos: seguimos alentando, seguimos llenando la cancha cuando podemos o nos deja el filtro bostero, y seguimos creyendo. Pero también empezamos a cansarnos de los discursos y de las peleas que no nos representan. Boca no necesita enemigos ni relatos. Necesita rumbo, decisiones claras y volver a ser protagonista en serio dentro de la cancha.
 

Además, aun en el escenario de que avance tal como fue presentado, la ampliación que se menciona no alcanzaría para cubrir la demanda real que tiene Boca hoy. Con una masa societaria que creció de manera sostenida en los últimos años, cualquier proyecto que no implique un salto fuerte en capacidad seguiría dejando a miles de socios afuera partido tras partido. Por eso, nos aparece otra duda de fondo: aun si se concreta, ¿alcanza para terminar con el filtro? ¿alcanza realmente para el Boca de hoy o solo sirve para aliviar parcialmente un problema estructural que sigue sin resolverse? 

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El mensaje de Riquelme, además, tuvo un tono más político que institucional. Sus frases apuntaron con claridad hacia el pasado oficialismo y, en especial, hacia Mauricio Macri, con quien mantiene una relación tensa desde su etapa como futbolista. En ese contexto, la exposición pública pareció más dirigida a ese adversario histórico que a nosotros que esperamos definiciones. 

Román insistió en que la Bombonera “no se mueve”, descartó otros proyectos y sostuvo que las casas lindantes no pueden tocarse por su condición patrimonial.  Incluso cuando habló de las casas linderas, el mensaje dejó más dudas que certezas. Riquelme mencionó que eran “15 o 20”, pero el propio periodista le aclaró que en realidad son 21. Un detalle que no es menor: se trata de un punto central del debate desde hace años y, además, había sido una promesa de campaña hablar uno por uno con cada vecino. Ese desliz expone la falta de precisión con la que se comunica un tema clave y refuerza la sensación de que, al menos por ahora, la ampliación sigue más en el terreno del discurso que en el de los hechos. También volvió a remarcar que encontró el club “abandonado” y pidió que no le pongan trabas a la gestión. Pero a los hinchas nos quedó flotando una sensación conocida: promesas grandes y certezas chicas.


Ahí aparece la discusión inevitable: separar al ídolo del dirigente. Riquelme jugador es indiscutido y eterno. Riquelme presidente, en cambio, se mide con resultados y decisiones. Y en el caso de la Bombonera, el tiempo pasa y la ampliación sigue sin materializarse.


Pedimos claridad. Queremos ver el proyecto, entender cómo se va a hacer y saber cuándo. Porque la Bombonera no necesita relatos: necesita obras. Y hoy, mientras los papeles no aparecen, el anuncio suena más a promesa que a realidad. 

 

Por eso todo lo demás pasa a segundo plano. La ampliación, los proyectos, las discusiones políticas. Hoy tenemos una sola obsesión: la Copa. Y en Boca, cuando no llega, todo se discute. Incluso vos.