Boca igualó 1-1 con San Lorenzo en la Bombonera por la fecha 10 del Torneo Apertura y volvió a quedar en deuda en el partido que más pesa. El equipo de Claudio Úbeda arrancó mejor el complemento, se puso en ventaja con Santiago Ascacíbar, pero lo empataron enseguida con Gregorio Rodríguez y ya no pudo volver a golpear.    El clásico tuvo fricción, tensión y momentos de ida y vuelta. Incluso hubo dos pelotas en los travesaños en el primer tiempo —una por lado— que anticiparon una noche abierta, aunque el resultado final terminó dejando gusto a poco para los dos.  Boca manejó la pelota durante largos tramos (tuvo más posesión), generó situaciones y fue superior en pasajes del juego, pero volvió a fallar en lo más importante: cerrarlo.   El empate profundiza una racha que preocupa, porque ya son varios partidos en casa sin poder ganar y la paciencia del hincha se nota cada vez más corta.   La Bombonera habló al final. Tras el pitazo, bajaron silbidos e insultos dirigidos al cuerpo técnico, reflejo de un clima cargado que se repite partido tras partido.   El equipo volvió a irse con reproches y la sensación de que, aun cuando juega mejor que el rival, no alcanza.   La igualdad dejó a ambos con 13 puntos y dentro de la zona de clasificación, pero el resultado volvió a sembrar dudas en Boca, que sigue sin encontrar regularidad en su cancha.    El clásico pasó. Pero el ruido quedó. Y en la Bombonera, cuando eso ocurre, siempre es una señal.