En Boca cada convocatoria deja señales. Y la decisión de Claudio Úbeda de citar a Camilo Rey Domenech para el clásico ante San Lorenzo no pasa desapercibida. El juvenil mediocampista vuelve a aparecer en la órbita del primer equipo después de más de un año sin jugar en Primera, en una lista que no tendría cambios en el once pero sí novedades en el banco.  La última vez que Rey Domenech había tenido acción fue el 18 de febrero de 2025, en la ida de la recordada eliminación ante Alianza Lima por Copa Libertadores. Luego de ese partido sufrió una lesión muscular y, desde entonces, perdió lugar: salió de las convocatorias y bajó a Reserva, donde incluso fue capitán y logró dos títulos en 2025.    Su regreso a la consideración no es casual. La lesión de Tomás Belmonte volvió a achicar el mediocampo y abrió una puerta que el pibe aprovecha. Aunque será la tercera vez desde entonces que integra el banco en el Apertura, el contexto lo vuelve distinto: hoy Boca necesita variantes y piernas frescas en una zona donde faltan respuestas.    Rey Domenech es uno de los proyectos que más entusiasmaron puertas adentro en los últimos años. Debutó en 2025 tras formarse en el club desde chico y es un volante central técnico, con buen pase y lectura de juego, muchas veces comparado con Fernando Gago por su estilo.    Para el hincha de Boca, la convocatoria tiene doble lectura. Por un lado, aparece la ilusión de ver a otro pibe del club tener minutos en un momento sensible. Por el otro, deja al descubierto una realidad que se repite: cuando el equipo se queda corto, vuelve a mirar a las inferiores.   Ahora la pelota la tiene el cuerpo técnico. Si le toca entrar, Rey Domenech tendrá una oportunidad grande para demostrar que no es solo una solución de emergencia, sino una opción real para un Boca que todavía busca equilibrio.   Porque en este club, cada pibe que aparece siempre carga con la misma presión: no solo jugar… sino responder.