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“Siempre lo dije”: la bomba de Silva y otro golpe a Riquelme

Santiago Silva volvió a apuntar contra Juan Román Riquelme por su salida de Boca y reavivó viejas discusiones sobre el manejo del vestuario y la conducción del club. En medio de un presente caliente, sus palabras retumban más que nunca.

  • 11/03/2026 • 05:48




Las declaraciones de Santiago Silva volvieron a sacudir el mundo Boca. El exdelantero no se guardó nada y fue directo:
“Yo me fui de Boca por Román, así de claro… terminé yéndome a entrenar con la reserva”, afirmó al recordar su salida del club. 
 

No es la primera vez que lo dice, pero el momento en que lo vuelve a decir cambia todo. Porque Boca atraviesa un clima espeso, con resultados discutidos, cuestionamientos a la dirigencia y un desgaste evidente en la relación con parte del hincha.
 

La decisión de Riquelme de marcharse el día de la final de la Libertadores 2012 con Corinthians:

- remarcó: “No puedo decir que un jugador haya ido para atrás, pero lo que se generó antes del partido por la cuestión de Román fue algo muy negativo. El hotel parecía un casino. Entre la gente y lo que se rumoreaba que iba a pasar, se generó un clima extraño. Aunque al final, su decisión influyó cero en el resultado”.



Años atrás ya se había expresado Falcioni, el técnico que en el 2012 sacó a Boca campeón invicto del torneo local, y lo llevó a una final de Copa Libertadores, que terminó perdiendo ante Corinthians en Brasil.
 

"Esa final la perdimos antes de jugarla, y yo estaba seguro que a ese equipo le ganábamos. Hubo muchas cosas en la previa y muchos jugadores se sintieron tocados. Lo noté en el hotel antes del partido".


- Además, agregó: "No me enojé con nadie, si con un jugador que tenía mucha amistad con Riquelme y lloraba porque se retiraba. Yo le dije: a lo mejor no jugás nunca más una final de la Copa Libertadores, por eso tenés que llorar. Y realmente no la jugó nunca mas".

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Silva fue más allá. También recordó cómo era el vestuario en aquella época y dejó una frase fuerte:  aseguró que antes del regreso de Riquelme había “horarios, reglas y pautas”, y que tras su vuelta “esas pautas no existieron más”. 


- “Su vuelta (en 2013) nos cayó igual que cuando estaba antes. Lo que sí marcó una pauta fue el orden: antes de que llegara Román, había horarios, reglas y pautas de convivencia. Después de que él llegó, esas pautas no existieron más. Fue algo muy llamativo”


Las palabras del Tanque no solo apuntan al pasado. Funcionan como espejo del presente. Porque en Boca, cada vez que aparece una voz crítica que estuvo adentro, vuelve la misma discusión: liderazgo, manejo de grupo y conducción institucional.

 

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Una historia vieja que vuelve en el peor momento

Silva llegó a Boca en 2012, fue campeón de la Copa Argentina, jugó la final de la Libertadores y dejó goles importantes. Pero su ciclo terminó rápido y en medio de versiones de vestuario caliente, grupos marcados y conflictos internos. 


Hoy, con el tiempo pasado, el uruguayo sostiene lo mismo que entonces: que su salida tuvo nombre y apellido. Y lo hace en un contexto donde Riquelme ya no es jugador ni referente interno, sino presidente.
 

También hizo referencia a a gestión de Riquelme como dirigente: “Los que supimos estar ahí queremos ver un Boca de verdad; un equipo que pelee y esté siempre en las copas. Él mismo instaló que los campeonatos locales no servían para nada y que la Copa Libertadores era lo único importante. Boca estaba acostumbrado a ganar todo y se desacostumbró en poco tiempo“.
Ahí es donde el impacto es mayor.
 

Porque ya no se trata de una discusión de vestuario entre futbolistas. Se trata de un cuestionamiento directo al modelo de conducción del club.


La crítica que incomoda

El hincha de Boca escucha estas declaraciones con una mezcla de sensaciones. Algunos las relativizan por el paso del tiempo. Otros sienten que encajan demasiado con lo que viene pasando: ciclos cortos, conflictos internos, futbolistas que se van mal y una sensación de desgaste permanente.

No es solo Silva. En los últimos años aparecieron varias voces que, desde distintos lugares, dejaron críticas sobre el manejo interno del club.

Por eso el debate vuelve siempre al mismo punto: si se trata de casos aislados o si hay un problema estructural en la forma de conducir.

Las palabras del Tanque no cambian la realidad futbolística de Boca. Pero sí reabren una discusión que nunca terminó de cerrarse.

Hoy el club necesita resultados, estabilidad y conducción clara. Y en medio de ese escenario, cada declaración como esta pesa más.

Porque cuando hablan los que estuvieron adentro, el hincha escucha distinto. Y porque en Boca, como siempre, todo termina en la misma pregunta:

¿esto es solo una historia vieja… o un síntoma que todavía sigue vigente?