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Bareiro y un clásico con historia: del cariño azulgrana al desafío en Boca

Ádam Bareiro vivirá un partido especial ante San Lorenzo: el club donde más jugó y dejó su huella. Hoy, con la azul y oro, será una de las cartas ofensivas de un Boca que necesita confirmar su levantada.

  • 09/03/2026 • 11:39

Ádam Bareiro atraviesa un presente intenso en Boca y ahora le toca un cruce cargado de emociones: el clásico ante San Lorenzo, el equipo en el que más partidos disputó en su carrera y donde dejó una marca fuerte. El paraguayo llega con confianza tras su gran inicio en el club, incluido un doblete en su debut en Copa Argentina y actuaciones que lo consolidaron rápidamente en el once de Claudio Úbeda. 
 

Su llegada coincidió con una mejora ofensiva del equipo. Bareiro se instaló como referencia de área, aportando juego de espaldas, lucha constante con los centrales y presencia en cada ataque, lo que permitió potenciar a Miguel Merentiel y consolidar una dupla que empieza a ilusionar al hincha. 
 

Tatuaje de Bareiro

Pero el duelo con el Ciclón tendrá un condimento especial. Bareiro jugó 120 partidos con la camiseta azulgrana y marcó 40 goles, por lo que mantiene una identificación fuerte con el club y su gente.   Incluso lleva tatuado el número 11 en alusión a su etapa en Boedo, una señal clara del vínculo que construyó allí. 
 

Los antecedentes también suman morbo: el delantero tiene un historial favorable ante Boca, con seis partidos disputados, tres triunfos, un empate y dos derrotas, además de tres goles convertidos frente al Xeneize.   Ahora, desde la vereda opuesta, le tocará enfrentarlo en la Bombonera con otra responsabilidad y otro contexto.
 

Para Boca, el clásico llega en un momento clave. Más allá del rival y la carga emocional del partido, el equipo necesita sostener lo bueno que mostró en los últimos encuentros y consolidar una idea que todavía busca continuidad. En ese escenario, Bareiro aparece como pieza central.
 

El hincha lo sabe: los clásicos no se juegan, se ganan. Y para Bareiro será mucho más que un partido. Será una prueba personal, futbolística y emocional en un momento donde Boca necesita respuestas dentro de la cancha.