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Úbeda y el doble nueve: apuesta fuerte en un Boca que busca respuestas

En medio de un presente irregular, Claudio Úbeda insiste con el doble nueve en Boca. La dupla Merentiel–Bareiro le devolvió gol al equipo, pero también lo deja expuesto a un desafío: sostener el equilibrio sin perder peso ofensivo.

  • 09/03/2026 • 00:43

Boca encontró un poco de aire en la goleada a Lanús y mucho tuvo que ver la decisión de Claudio Úbeda de apostar por el doble nueve. En un equipo que venía sufriendo para convertir y que mostraba desconexión en los últimos metros, la sociedad entre Miguel Merentiel y Ádam Bareiro le dio presencia en el área, agresividad y una contundencia que hacía tiempo no aparecía.
 

No fue casualidad. La “Bestia” volvió a mostrar su mejor versión, con movilidad constante, presión alta y gol, mientras que Bareiro aportó lo suyo con juego de espaldas, pivoteo y sacrificio. El resultado estuvo a la vista: Boca convirtió tres goles, generó situaciones claras y mostró una cara más convincente que en los partidos anteriores.
 

Pero la apuesta también tiene riesgos. El doble nueve obliga al equipo a encontrar equilibrio en el mediocampo y a no perder control del juego. Por eso, la presencia de Leandro Paredes y Santiago Ascacíbar fue clave para sostener el orden y permitir que los delanteros se enfoquen en lastimar. La aparición de Tomás Aranda como enlace también ayudó a conectar líneas, algo que Boca venía extrañando.
 

Claudio Úbeda

Úbeda lo sabe: el desafío no es solo repetir el esquema, sino sostener el funcionamiento. En Boca, cada sistema se pone a prueba rápido y los resultados mandan. En los últimos años, distintos entrenadores pasaron por el banco con ideas diferentes, pero pocos lograron continuidad real. El actual DT no escapa a esa lógica.
 

Además, el contexto obliga. Con lesiones en ataque —como las de Cavani y Zeballos— y un plantel que todavía no termina de consolidarse, el doble nueve aparece como una solución inmediata más que como una estructura definitiva.
 

El hincha lo ve claro: cuando Boca ataca con decisión y pisa el área, el equipo se transforma. Pero también sabe que el desafío es mayor. No alcanza con un partido ni con una racha corta. Boca necesita sostener rendimiento, personalidad y gol en los encuentros que más pesan.
 

Ahora llega el clásico con San Lorenzo. Y ahí se verá si el doble nueve fue solo una reacción… o el inicio de algo más sólido.

Porque en Boca, cuando la pelota entra, todo parece más fácil. Pero cuando no entra, las preguntas vuelven rápido.