En la previa de un clásico siempre caliente, Boca suma aire. Ángel Romero se recuperó de la molestia en el aductor derecho que lo había dejado afuera de los últimos partidos y estará a disposición de Claudio Úbeda para enfrentar a San Lorenzo.  El paraguayo volvió a entrenarse a la par del grupo apenas diez días después de la lesión —que no llegó a ser desgarro— y ya está en condiciones de integrar la lista de convocados. Para el cuerpo técnico es una alternativa importante en un ataque que todavía busca regularidad y variantes.    De todos modos, su regreso no implica titularidad asegurada. La dupla Miguel Merentiel–Ádam Bareiro, que funcionó muy bien en la goleada ante Lanús, se perfila para sostenerse, mientras que la irrupción de Tomás Aranda también reduce las chances del ex-Corinthians de ir desde el arranque.    Con el envión anímico del último triunfo y el objetivo de consolidar funcionamiento, Úbeda planea tocar lo menos posible el equipo. La vuelta de Romero suma competencia interna y soluciones ofensivas en un momento clave: se viene el cierre de la fase del Apertura y asoma la Libertadores en el horizonte.    Para Boca, cada recuperación pesa. Y en un clásico, mucho más.