Mientras Exequiel Zeballos continúa recuperándose del desgarro que lo tiene afuera, en Boca ya empezaron a moverse para asegurar su continuidad. La dirigencia inició conversaciones con su entorno para renovar su contrato, que vence el 31 de diciembre de este año, y evitar que desde julio pueda negociar libremente con otros clubes.    Las charlas recién están en etapa inicial. Desde el club buscan conocer las pretensiones del jugador antes de avanzar con una oferta formal, que incluiría mejora salarial, extensión del vínculo y una cláusula de rescisión más alta (hoy fijada en 20 millones de dólares).    El contexto empuja a acelerar. Zeballos terminó el 2025 en gran nivel —incluso con gol en el Superclásico— y había arrancado el 2026 como una de las figuras del equipo hasta la lesión que lo frenó en seco. Su presente ya había despertado interés desde Europa: Boca incluso rechazó una oferta concreta del CSKA Moscú en los últimos meses.  Para el hincha, la noticia cae bien. El Changuito es uno de los pocos que conecta con la gente por su forma de jugar: gambeta, atrevimiento y rebeldía. Cada vez que entra, cambia el ritmo del equipo y levanta a la Bombonera.   Hoy la prioridad es su recuperación —le queda aproximadamente un mes más—, pero en paralelo Boca quiere asegurarse su futuro. La idea en Brandsen 805 es clara: que vuelva para la Libertadores… y que lo haga con contrato nuevo.   Porque en Boca, cuando el Changuito está bien, la ilusión también vuelve a correr.