Boca atraviesa un momento complicado y la paciencia del hincha empieza a agotarse. Entre silbidos, empates con gusto a poco y un equipo que todavía no encuentra identidad, la gente empezó a marcar lo que quiere ver dentro de la cancha. Y para el partido ante Lanús, Claudio Úbeda parece haber tomado nota de esos reclamos.       El entrenador apostaría por dos jugadores surgidos del club que vienen ganándose el cariño de la tribuna: Milton Delgado y Tomás Aranda. Ambos juveniles fueron muy aplaudidos cada vez que les tocó entrar en La Bombonera y ahora tendrían la oportunidad de ser titulares frente al campeón de la Recopa Sudamericana.    Delgado ocuparía un lugar en el mediocampo junto a Leandro Paredes y Santiago Ascacíbar, formando un tridente que busca equilibrio y recuperación, pero también más presencia en campo rival. El juvenil reemplazaría a Williams Alarcón, que no logró consolidarse en sus últimos partidos.    La sorpresa más fuerte sería la inclusión de Tomás Aranda desde el arranque. El joven de 18 años, una de las grandes promesas de las inferiores, cambió la cara del equipo cuando ingresó ante Gimnasia de Mendoza y ahora tendría su primera titularidad en Primera. En ese caso, saldría Lucas Janson, de flojo rendimiento en el último encuentro.    No es casual que los juveniles se ganen el respaldo de la gente en momentos difíciles. Cuando el equipo no responde y los resultados no acompañan, el hincha suele mirar hacia las inferiores en busca de frescura, compromiso y sentido de pertenencia.   Y todavía hay otro nombre que muchos piden ver más seguido: Dylan Gorosito, lateral derecho que sumó minutos en la Copa Argentina y que aparece como alternativa ante la lesión de Juan Barinaga. Aunque por ahora corre desde atrás, el pibe también está en el radar de la tribuna.    La decisión de Úbeda puede ser leída de dos maneras: una apuesta futbolística o un intento de reconectar con la gente. Lo cierto es que en Boca los pibes vuelven a aparecer cuando el equipo necesita respuestas.   Ahora la pelota la tienen ellos. Porque en Boca, cuando el hincha pide… la cancha siempre termina hablando.